Declaración del embajador Pedro Luis Pedroso Cuesta en nombre del Grupo de los 77 más China en el Debate General del Foro de 2023 del ECOSOC sobre la Financiación para el Desarrollo.

Nueva York, 17 de abril de 2023

Señora Presidenta,

Excelencias y Colegas,

Es un honor hacer esta declaración en nombre del Grupo de los 77 más China.

Nos reunimos una vez más este año en el Foro sobre la Financiación para el Desarrollo (FfD, por sus siglas en inglés) en un contexto de enormes desafíos e incertidumbres. Conscientes de la realidad de que poblaciones enteras han quedado atrás debido a la incapacidad de la comunidad internacional para alcanzar los ODS, de la exorbitante carga de la deuda que ha afectado profundamente a las economías del hemisferio sur, en especial a los países de ingresos bajos y medios, y de los crecientes desafíos globales, incluidos los efectos negativos del cambio climático que amenazan la supervivencia misma de muchos pequeños estados insulares en desarrollo y agudizan la vulnerabilidad de otros, el G77 espera tener un debate significativo sobre el carácter fundamental de la financiación del desarrollo para superar estos desafíos.

Si se quiere lograr esa transformación es esencial que los países desarrollados adopten medidas concretas para cumplir los compromisos anteriores, así como para reformar la arquitectura financiera internacional.

Ha pasado casi una década desde la adopción de la Declaración de Addis Abeba sobre la Financiación para el Desarrollo. Desde entonces se han hecho múltiples promesas.

Contrario a la noción de progreso, nos encontramos en una situación en la que nuestro pueblo está ahora más necesitado que años atrás. El FMI prevé que un tercio de la economía mundial estará en recesión en 2023. Por primera vez, el PNUD ha constatado que el desarrollo humano está disminuyendo en nueve de cada diez países.  

El elevado costo de los préstamos impide a los países en desarrollo invertir en los ODS y aumenta el riesgo de impago de la deuda. Para los países del Hemisferio Sur, las tasas de interés pueden ser ocho veces superiores a las de los países desarrollados, como lo destacara el Secretario General, quien también ha señalado que, en la actualidad, 25 economías en desarrollo dedican más del 20% de sus ingresos públicos exclusivamente al servicio de la deuda. Es necesaria una revisión exhaustiva de la política de sobretasas del FMI debido a su carácter regresivo y procíclico. La revisión debería tomar en consideración una suspensión de las sobretasas para apoyar a los países con graves dificultades en la balanza de pagos, una reducción significativa permanente de las sobretasas o la eliminación de las mismas.

Desde su creación, el Grupo de los 77 más China ha abogado por un nuevo orden económico internacional. Ahora es más evidente que nunca que estas transformaciones no pueden esperar más. El Secretario General de las Naciones Unidas ha declarado recientemente que el Sistema Financiero Mundial está sesgado, moralmente en bancarrota y falseado para beneficiar a los países ricos. Esta ya no es una petición solo de los países en desarrollo.

Señora Presidenta,

El Grupo de los 77 más China ha subrayado en repetidas ocasiones cuáles son las principales acciones que se necesitan emprender para construir un mundo más inclusivo.

Para ello, la reforma de la arquitectura financiera internacional no puede seguir esperando. Necesitamos reforzar la participación de los países en desarrollo en la toma de decisiones sobre los asuntos económicos y financieros. Esto implica:

  1. Una mayor reforma de la gobernanza en las IFI, en especial en el FMI y el Banco Mundial;
  2. Una mejor arquitectura mundial de la deuda soberana con una participación significativa de los países en desarrollo;
  3. La reasignación voluntaria de los Derechos Especiales de Giro (DEG) no utilizados a los países en desarrollo y una nueva asignación de los mismos;
  4. Plataformas inclusivas y eficaces para diseñar y debatir reglas y normas fiscales internacionales en las Naciones Unidas;
  5. Una pronta y considerable recapitalización de los Bancos Multilaterales de Desarrollo para hacer frente a las importantes necesidades financieras de los países en desarrollo.

En segundo lugar, hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que siga y apoye la propuesta del Secretario General de las Naciones Unidas de un “Estímulo de los ODS” para los países en desarrollo, en particular para los países más necesitados y afectados, cuyo objetivo es aumentar de manera masiva la financiación asequible a largo plazo para el desarrollo y alinear los flujos de financiación con los ODS.

En tercer lugar, instamos a los países desarrollados a cumplir sus compromisos pendientes de AOD con los países en desarrollo, a fin de alcanzar la meta del 0,7 % de ingresos nacionales brutos y del 0,15 al 0,20 % de AOD para los países menos adelantados.

En cuarto lugar, el Grupo subraya la necesidad de un trato especial y diferenciado para los países en desarrollo al aprovechar los beneficios del comercio internacional para el desarrollo, así como la importancia de un sistema comercial multilateral que se base en normas universales reguladas, abiertas, transparentes, inclusivas y no discriminatorias, tal como se recoge en los acuerdos de la OMC.

En este sentido, el Grupo sigue sumamente preocupado y rechaza la creciente tendencia de los asociados de los países desarrollados a imponer medidas unilaterales y proteccionistas que socavan el sistema comercial multilateral y repercuten de forma negativa en el acceso de las exportaciones de los países en desarrollo a los mercados mundiales.

En quinto lugar, el programa sobre el cambio climático debe aplicarse plenamente, de conformidad con la CMNUCC y su Acuerdo de París, y defender el principio de equidad y las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas. A este respecto, es fundamental que los países desarrollados materialicen la movilización de recursos para enfrentar el cambio climático. Resulta muy desalentador que los países desarrollados no se haya cumplido el objetivo de movilizar 100 000 millones de dólares al año hasta 2020.

Por último, destacamos que, tal y como se recoge en la Agenda 2030, se insta encarecidamente a los Estados a que se abstengan de promulgar y aplicar medidas económicas, financieras o comerciales unilaterales que no estén en consonancia con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, que impidan la plena consecución del desarrollo económico y social, en particular en los países en desarrollo.

Como acabamos de exponer, las soluciones para abordar las desigualdades críticas actuales están ahí. Sólo se requiere voluntad política para hacerlas realidad.

Gracias