DISCURSO DE CUBA EN REUNIÓN ESPECIAL DEL ECOSOC SOBRE FLUJOS ENERGÉTICOS Y DE SUMINISTROS

Señor Presidente:

Cuba agradece la convocatoria de esta reunión especial en un momento en que las disrupciones en los flujos energéticos y de suministros continúan profundizando las desigualdades y vulnerabilidades del injusto orden económico internacional actual.

El incremento de los precios de la energía, las interrupciones logísticas y las restricciones financieras afectan directamente la producción industrial, el transporte, la seguridad alimentaria y la prestación de servicios básicos. Para los países en desarrollo, estos impactos se traducen en mayores niveles de endeudamiento, inflación, deterioro del poder adquisitivo y reducción del espacio fiscal necesario para implementar políticas sociales y de desarrollo.

En el caso de Cuba, estas afectaciones se ven agravadas por el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos, así como por el recrudecido cerco energético dirigido a impedir el acceso de nuestro país a combustibles, financiamiento, tecnologías y suministros esenciales. La persecución contra bancos, navieras, aseguradoras y proveedores internacionales y la amenaza de imposición de aranceles a suministradores de combustible constituye un obstáculo deliberado a la estabilidad energética de Cuba y provoca severas consecuencias para nuestra población.

Solo para ilustrar este impacto, Cuba acumula hoy una lista de espera de más 96 000 cirugías pospuestas, de ellas, 11 000 implican niños, debido a las medidas unilaterales que hoy se imponen por los EE.UU. contra los suministros de combustible al país. No existe justificación política, legal, moral o ética para un acto hostil y deliberado de esta magnitud.

A pesar de estas circunstancias, Cuba ha adoptado medidas dirigidas a proteger a la población y preservar los servicios esenciales, al tiempo que se impulsa el desarrollo de fuentes renovables de energía, la eficiencia energética y la soberanía alimentaria como pilares estratégicos de resiliencia.

La experiencia demuestra que ningún país puede enfrentar aisladamente estas crisis multidimensionales. Resulta indispensable fortalecer la cooperación internacional y el multilateralismo. La ONU debe desempeñar un rol más activo en el apoyo a los países en desarrollo mediante mecanismos efectivos de asistencia técnica, financiamiento y respuesta ante emergencias energéticas.

Asimismo, las instituciones financieras internacionales deben garantizar un acceso equitativo, no discriminatorio y en condiciones concesionales al financiamiento para los países afectados por crisis externas y disrupciones de suministro.

Cuba reitera su compromiso con el multilateralismo y con la construcción de soluciones colectivas, inclusivas y sostenibles frente a los desafíos globales.

Muchas gracias.