Intervención de la delegación cubana en el debate con el Presidente del Consejo de Derechos Humanos, Sr. Jürg Lauber, en el plenario de la AGNU.

Señora Presidenta,

Saludamos al Embajador Jürg Lauber y le agradecemos por la presentación del informe del Consejo de Derechos Humanos.

Ningún país está exento de retos en materia de derechos humanos. Ninguno debiera intentar, por lo tanto, erigirse en paradigma o tratar de imponer su visión sobre el resto de la comunidad internacional.

La extinción de la Comisión de Derechos Humanos ilustró al mundo que los dobles raseros solo provocan confrontación y desconfianza, deslegitimando la credibilidad de la maquinaria de derechos humanos de la ONU. La historia no debería repetirse. El Consejo puede y debe cumplir mejor su mandato.

Cuba asume de forma responsable su membresía del Consejo de Derechos Humanos. Desde allí, abogamos por el diálogo, la cooperación y el respeto mutuo en la consideración de los derechos humanos. Nos pronunciamos firmemente a favor de los principios de universalidad, objetividad y no discriminación en el tratamiento de los derechos humanos.

La cuestión de los derechos humanos no debería utilizarse con objetivos hegemónicos, fines de desestabilización política o intentos de cambio de régimen. Es inadmisible que algunos países sigan recurriendo a la selectividad, las prácticas punitivas, los dobles raseros y la manipulación política al considerar la cuestión de los derechos humanos, en particular contra el Sur. Es, asimismo, preocupante la proliferación de estos enfoques al interior del Consejo de Derechos Humanos y de sus procedimientos especiales.

Los intentos por visibilizar selectivamente la situación de derechos humanos en ciertos países en desarrollo, varios de ellos víctimas de medidas coercitivas unilaterales con un impacto directo sobre los derechos humanos, son discriminatorios y contraproducentes. Al propio tiempo, resulta preocupante el silencio cómplice ante los atropellos a los derechos humanos que se cometen en países altamente desarrollados.

Resulta perentorio que los titulares de mandato de procedimientos especiales observen a cabalidad el Código de Conducta adoptado durante el proceso de construcción institucional del Consejo de Derechos Humanos, y desarrollen sus labores sobre la base de información objetiva y contrastada, proveniente de fuentes confiables.

Compartimos el objetivo de fortalecer el Consejo, sobre la base de su mandato y como órgano subsidiario de la Asamblea General, en virtud de la resolución 60/251. Ello debe realizarse en estricto cumplimiento del llamado “Paquete de Construcción Institucional”.

El Examen Periódico Universal brinda un espacio idóneo para realizar el análisis integral de la situación de derechos humanos en todos los países, en pie de igualdad. Es prioritario preservar este ejercicio.

Señora Presidenta:

Poco podrá avanzarse en esta cuestión mientras persista el injusto orden internacional actual, donde prevalecen los intereses hegemónicos de unos pocos países, a expensas del subdesarrollo, la dependencia y la exclusión del Sur.

El Consejo está llamado a promover de forma más marcada un orden internacional democrático y equitativo, donde prime la justicia social. También debería demandar sin ambages el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos de pueblos enteros.

Derechos humanos inalienables como el derecho al desarrollo, a la paz, a un medioambiente sano y a la solidaridad internacional, deberían tener mayor protagonismo en las labores del Consejo.

Es imprescindible que se permita al Consejo ejercer sus funciones a plenitud. Reiteramos nuestra oposición a los intentos de establecer un mayor vínculo entre el Consejo de Derechos Humanos y el Consejo de Seguridad, o de favorecer que este asuma responsabilidades ajenas a su mandato.

Señor Presidente:

El bloqueo de los Estados Unidos contra mi país es una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de las cubanas y los cubanos. La inclusión de Cuba en la lista espuria de países que supuestamente patrocinan el terrorismo agudiza la ya de por sí retadora situación económica que vive el país producto del bloqueo.

Hace apenas 2 días, esta Asamblea General se pronunció inequívocamente, por trigésima tercera ocasión, en contra del bloqueo ilegal que nos impone los Estados Unidos. A pesar de las intensas presiones y chantajes, la abrumadora mayoría de la comunidad internacional se pronunció a favor de la verdad y la justicia, en contra de esta política.

Las campañas de descrédito contra la cooperación médica cubana, lejos de amedrentarnos, nos compulsan a continuar consolidando nuestra vocación humanista, promoviendo más y mejor cooperación y compartiendo nuestros modestos recursos con los países y pueblos más necesitados.

La ofensiva internacional de los Estados Unidos contra mi país, no logrará el viejo propósito de doblegar al pueblo cubano, cuya trayectoria de lucha y resistencia es bien conocida.

Muchas gracias.