Señor Presidente:
Apoyamos las intervenciones de Uganda, en nombre del Movimiento de Países No Alineados; de Venezuela, en nombre del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas; y de Nicaragua, en su condición de Vicepresidente del Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino.
La región de Oriente Medio atraviesa un periodo de profunda inestabilidad, como resultado de la aplicación de la doctrina estadounidense de la paz mediante la fuerza, lo cual socava el multilateralismo. El genocidio contra un pueblo entero, los conflictos prolongados, las ocupaciones y acciones unilaterales contra la soberanía y la integridad territorial de los Estados de la región constituyen una afrenta a la paz y una violación del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, que amenazan gravemente la seguridad internacional.
La complicidad histórica de los Estados Unidos y su respaldo político, diplomático, militar y financiero irrestricto a Israel, han sostenido durante décadas una política criminal y anexionista, en flagrante violación de múltiples resoluciones de este Consejo sobre la cuestión palestina.
Los ataques de Israel contra la población civil y las infraestructuras esenciales en el Territorio Palestino Ocupado; que han privado al pueblo palestino de los servicios más elementales para la vida, obstaculizado la entrega de ayuda humanitaria, y utilizado el hambre como arma de guerra, constituyen crímenes de lesa humanidad, apartheid y genocidio, por los que Israel debe rendir cuentas.
Con una actitud deleznable, Israel continúa violando el cese al fuego. En noviembre de 2025, tras la firma de un Plan de Paz tardío y frágil, la Potencia Ocupante llevó a cabo incursiones militares en el norte de Cisjordania, que dejaron varios heridos y cientos de detenidos. Estos hechos no son aislados, forman parte de una estrategia sistemática de ocupación, colonización y castigo colectivo del régimen sionista, para impedir, por la fuerza, el establecimiento y reconocimiento del Estado independiente de Palestina.
Denunciamos la declaración israelí de la línea provisional de alto al fuego, conocida como “línea amarilla” como la nueva frontera entre Gaza e Israel, lo cual constituye una violación adicional del Plan de Paz y del Derecho Internacional. Al propio tiempo, demandamos la retirada de las tropas de ocupación israelíes del Territorio Palestino Ocupado.
Condenamos enérgicamente el ataque perpetrado por Israel, el 20 de enero de 2026, contra las instalaciones y el personal del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA), en Jerusalén Oriental. Esta acción obstaculiza la prestación de asistencia vital a millones de refugiados palestinos. Atacar a trabajadores humanitarios y a instituciones de la ONU es un acto inaceptable que socava su labor humanitaria y agrava el sufrimiento de la población civil.
Señor Presidente:
Cuba reafirma el derecho inalienable del pueblo palestino a disponer de un Estado independiente y soberano, sobre la base de la solución de dos Estados, dentro de las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén Oriental como su capital, y que garantice el derecho al retorno de los refugiados.
Urgimos la admisión inmediata de Palestina como Estado Miembro de pleno derecho de las Naciones Unidas. Hacerlo es el primer paso para avanzar hacia la tan anhelada solución de dos Estados.
Señor Presidente:
Las políticas de agresión de Israel, encaminadas a reconfigurar Oriente Medio por la fuerza, perpetúan el ciclo de violencia e inseguridad en la región.
Cuba condena la usurpación territorial de Israel en el sur del Líbano, mediante la construcción de muros ilegales que limitan los accesos a terrenos libaneses y la continuidad de los asesinatos selectivos contra personalidades del país, en grave violación del Derecho Internacional, lo que constituye un ataque a la soberanía y la integridad territorial de esa nación.
Asimismo, nos unimos al rechazo, en particular de la Unión Africana y otras organizaciones regionales y subregionales, a la acción unilateral de Israel contra la soberanía, la unidad y la integridad territorial de Somalia. Esta nueva agresión genera inestabilidad regional e internacional, puede tener profundas implicaciones para la paz, y evidencia el doble rasero de Israel que continúa impidiendo el reconocimiento de Palestina como Estado independiente.
Urge la retirada total e incondicional de Israel del Golán sirio, territorio reconocido como parte integrante de Siria, y de todos los territorios árabes ocupados.
Llamamos a evitar una irresponsable agresión contra la República Islámica de Irán, y nos oponemos firmemente al uso o amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales. Reafirmamos que la paz verdadera no se puede alcanzar mediante la fuerza, sino a través del diálogo y la negociación entre iguales, no bajo amenazas, presión o coerción.
No será posible alcanzar una paz justa y duradera en Oriente Medio sin una solución amplia y definitiva a la cuestión palestina. Resulta imperativo que la comunidad internacional actúe con firmeza y determinación.
La impunidad no puede prevalecer, y la defensa de la Carta de las Naciones Unidas debe guiar cada acción del Consejo de Seguridad, en aras de cumplir los objetivos fundacionales de esta Organización.
Muchas gracias.
