INTERVENCIÓN DE LA REPÚBLICA DE CUBA EN LA CUARTA COMISIÓN BAJO EL TEMA 50 DE LA AGENDA: “PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES DE ASENTAMIENTO ISRAELÍES QUE AFECTAN A LOS DERECHOS DEL PUEBLO PALESTINO Y OTROS HABITANTES ÁRABES DE LOS TERRITORIOS OCUPADOS”.

Señor Presidente,

La causa palestina no es solamente una cuestión política pendiente, es una prueba determinante para la credibilidad del sistema multilateral y de la capacidad de las Naciones Unidas para defender los propósitos y principios para los que fue fundada hace 80 años.

El pueblo palestino ha sido sometido a los crímenes más horrendos. Israel no solo se ha empeñado cruelmente en impedir el derecho inalienable de los palestinos a la libre determinación; sino que ha sido el responsable del exterminio, la limpieza étnica, el castigo colectivo y el apartheid que ha sufrido y sufre este noble pueblo.

Solo en la Franja de Gaza se registran más de 68 mil muertes y más de 170 mil heridos desde octubre de 2023, debido a la agresión israelí. El 70 % de estas víctimas son niños y mujeres.

El desprecio de Israel por los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, el Derecho Internacional y el Derecho Internacional Humanitario parece no tener límites. Intenta exterminar a la población palestina privándola de agua, electricidad, alimentos, medicamentos y combustible.

Después de dos años de brutal genocidio, se ha alcanzado recientemente un tardío y frágil acuerdo de paz, que la comunidad internacional ha recibido con la esperanza de que ponga fin a la barbarie. Debemos mantener nuestras exigencias de un alto al fuego permanente; cuya garantía última será la adopción de medidas concretas e integrales que permitan alcanzar una paz justa y duradera.

Señor Presidente,

La premisa fundamental para alcanzar la libertad e independencia del Estado de Palestina y el fin de la ocupación israelí debe partir del respeto a la libre determinación de los pueblos y la igualdad soberana de los Estados, principios que Israel insiste en ignorar.

La complicidad histórica de Estados Unidos y su irrestricto apoyo político, diplomático, militar y financiero han garantizado la impunidad de la Potencia Ocupante, durante décadas de ultraje al pueblo Palestino.

No es posible lograr la paz en Medio Oriente sin una solución amplia, justa y duradera a la cuestión palestina.  Reafirmamos el derecho inalienable del pueblo palestino a disponer de un Estado independiente y soberano, sobre la base de la solución de dos Estados, dentro de las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén Oriental como su capital, y que garantice el derecho al retorno de los refugiados.

Urge la retirada de las fuerzas de ocupación israelíes. Todas las políticas y prácticas ilegales colonizadoras de Israel sobre los territorios palestinos, incluido el sistema de apartheid israelí, deben terminar.

Debemos incrementar nuestros esfuerzos y actuar decididamente para dar una respuesta urgente y efectiva al crítico panorama humanitario en los territorios palestinos y acabar con la masacre en curso que se comete contra este noble pueblo. Los palestinos se ven privados de los derechos humanos más básicos, incluido el más elemental derecho a la vida. 

Israel debe permitir el acceso de ayuda humanitaria suficiente, sin condiciones, ni límites y debe autorizar la esencial labor de UNRWA.

Subrayamos que cualquier plan de recuperación y reconstrucción debe tener como objetivo lograr las aspiraciones legítimas del pueblo palestino y garantizar su derecho al retorno y a la libre determinación.

Urge la admisión de Palestina como Estado miembro de pleno derecho de la ONU. Si el Consejo de Seguridad, impotente ante el abuso del privilegio del veto, persiste en imponerse como obstáculo para esa aspiración, la Asamblea General, como órgano más universal y representativo de la comunidad internacional, debe declarar ese derecho de modo inequívoco.

Señor Presidente,

La humanidad tiene una deuda impagable con los palestinos. En este anhelado camino de paz y justicia para Palestina, ratificamos la solidaridad invariable de Cuba en apoyo a su justa causa.

Muchas gracias.