Intervención del Embajador Ernesto Soberón Guzmán, en la reunión en formato de Fórmula Arria sobre la preservación del carácter sagrado de los tratados para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

Señor Presidente:

Agradecemos a Pakistán la convocatoria de esta reunión.

Los tratados constituyen la principal fuente del Derecho Internacional y la piedra angular de las relaciones internacionales. Son el método más directo y formal de creación del Derecho Internacional y un instrumento indispensable para la estabilidad, la previsibilidad y la confianza mutua entre los Estados. El cumplimiento de buena fe de los tratados, conforme al principio de pacta sunt servanda, resulta esencial para preservar el multilateralismo y el Estado de Derecho en el plano internacional.

El sistema de las Naciones Unidas, en particular la Sexta Comisión de la Asamblea General, ha desempeñado un papel fundamental en la promoción de la aceptación universal de los tratados y en la garantía de su transparencia mediante su registro y publicación. Cuba respalda el trabajo de la Sección de Tratados y la asistencia que brinda a los Estados Miembros, especialmente a través del desarrollo de capacidades, las publicaciones especializadas y la asistencia técnica.

Señor Presidente:

El escenario internacional actual demanda, como nunca antes, el respeto estricto a los tratados e instrumentos internacionales. Las interpretaciones selectivas, la violación de las normas, el uso o la amenaza del uso de la fuerza, las medidas coercitivas unilaterales y el desconocimiento sistemático de organizaciones internacionales y de las decisiones adoptadas en los marcos multilaterales transgreden el orden internacional, con negativas consecuencias para la paz y la seguridad internacionales y la estabilidad económica, política y social a diferentes niveles.  

Abogamos en este contexto por el respeto pleno a la Carta de la ONU y sus principios, que hoy se ven vulnerados por patrones hegemónicos y supremacistas, que pudieran hacernos retroceder 80 años si no se toman medidas urgentes, incluido un compromiso renovado y firme con el multilateralismo.

Condenamos en los términos más firmes la nueva escalada de EEUU contra Cuba. Bajo un pretexto mendaz y vacío de argumentos, vendido por quienes hacen política y se enriquecen a costa del sufrimiento de nuestro pueblo, el Presidente Trump pretende asfixiar la economía cubana imponiendo aranceles a países que soberanamente comercien petróleo con Cuba.

Esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales.

Ante el fracaso de décadas de guerra económica despiadada, EEUU refuerza el cerco contra Cuba, pretendiendo obligar a Estados soberanos a sumarse al bloqueo. Bajo amenazas de coerción arancelaria, deben decidir si privarse del derecho a exportar combustible propio a Cuba.

Para justificar esta medida extrema, se apoya en una larga lista de mentiras que pretenden presentar a Cuba como una amenaza que no es. Cada día hay nuevas evidencias de que la única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad de la región, y la única influencia maligna es la que ejerce el gobierno de EEUU contra las naciones y los pueblos de Nuestra América, a los que intenta someter a su dictado, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia. EEUU recurre también al chantaje y la coerción, para tratar de que otros países se sumen a su universalmente condenada política de bloqueo contra Cuba, a los que, de negarse, amenaza con la imposición de arbitrarios y abusivos aranceles, en violación de todas las normas del libre comercio.

Denunciamos ante el mundo este brutal acto de agresión contra Cuba y su pueblo, al que durante más de 65 años se ha sometido al más prolongado y cruel bloqueo económico jamás aplicado contra toda una nación y al que ahora se promete someter a condiciones de vida extremas.

Estas acciones constituyen un claro ejemplo de violación de los propósitos y principios de la Carta de la ONU y del Derecho Internacional, quebrantan la paz y el orden internacional y vulneran también las reglas universalmente reconocidas del comercio y la libertad de navegación. Califican, además, como un acto de genocidio.

El irrespeto del gobierno de Estados Unidos al Derecho Internacional y la imposición de sus intereses de dominación por la vía de su poderío militar, amenazan la soberanía de todos los Estados.  La aplicación de su peligrosa doctrina de la “paz a través de la fuerza”; la emisión de certificaciones unilaterales, los actos de piratería y de terrorismo de Estado, constituyen un desafío para toda la comunidad internacional.

Señor Presidente:

Reafirmamos la relevancia de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz que recién arribó a su 12 aniversario. Este documento trascendental, patentizó el compromiso de la región con la estabilidad, la cooperación y la paz. Sin embargo, se vio socavada por la agresión militar de EE.UU. contra Venezuela el pasado 3 de enero.

Destacamos la necesidad de cumplir estrictamente las obligaciones derivadas del Derecho Internacional Humanitario y de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. La falta de cumplimiento de estos instrumentos, así como la inacción ante violaciones graves contra el pueblo palestino, han socavado la credibilidad del sistema multilateral y del orden jurídico internacional.

Cuba reitera que solo mediante el fortalecimiento del marco de los tratados internacionales, su registro transparente, su publicación oportuna y, sobre todo, su cumplimiento de buena fe, podremos avanzar hacia un orden internacional más justo, democrático, inclusivo y sostenible.

Muchas gracias.