Señor Presidente:
Cuba se asocia al discurso del G77 y China.
Conmemoramos el 80 aniversario del Consejo Económico y Social en un contexto particularmente complejo, que evidencia un punto de inflexión para el multilateralismo. Este aniversario coincide con un escenario marcado por la coerción, el irrespeto al Derecho Internacional y la vulneración sistemática de los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Los ya limitados avances alcanzados en materia de desarrollo sostenible se encuentran hoy seriamente amenazados por la ausencia de una voluntad política real para apoyar a los países en desarrollo. A ello se suma el incumplimiento de compromisos fundamentales por parte del mayor contribuyente financiero de esta Organización, que ataca abiertamente la Agenda 2030 y socava los pilares del desarrollo sostenible.
Resulta particularmente preocupante que este país pretenda relegar las cuestiones sociales y económicas, que constituyen el núcleo del mandato del ECOSOC, bajo el argumento de concentrar la labor de la ONU exclusivamente en la paz y la seguridad. Ello ignora una verdad esencial: no puede haber paz duradera sin desarrollo, ni seguridad sin justicia social.
Señor Presidente:
Las medidas coercitivas unilaterales cercenan el progreso de los pueblos. Reiteramos nuestra enérgica condena al recrudecido bloqueo de EE.UU. contra Cuba, que constituye el principal obstáculo para nuestro desarrollo.
Reiteramos nuestro profundo rechazo a la agresión de EE.UU. contra Venezuela. Guardar silencio ante estos hechos equivaldría a ser cómplices de un neocolonialismo que amenaza el futuro del mundo entero.
Mientras prevalezcan la fuerza sobre el diálogo y la confrontación sobre la cooperación, las Naciones Unidas y el ECOSOC enfrentarán enormes desafíos para cumplir cabalmente su mandato.
Cuba reafirma su compromiso con un ECOSOC fortalecido, inclusivo y verdaderamente orientado al desarrollo.
Muchas gracias.
