Señor presidente:
En el actual contexto internacional, priman la proliferación de conflictos, la coerción, la amenaza del uso y el uso indiscriminado de la fuerza. La región de Oriente Medio atraviesa un periodo de profunda inestabilidad, como resultado de la aplicación de la doctrina estadounidense de la paz mediante la fuerza, la injerencia y la sistemática violación de la Carta de las Naciones Unidas.
Cuba reitera su más enérgica condena a la agresión de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán.
Este acto, violatorio de la soberanía y la integridad territorial de un Estado, echó por tierra los esfuerzos diplomáticos entonces en curso, ha tenido un penoso récord de víctimas civiles, incluidos niños, y ha demostrado, con claridad, los intereses hegemónicos de Washington y su aliado Israel, mediante el uso de la fuerza militar, extendiendo las tensiones a otros países en la región, con consecuencias de alcance global.
En este momento tan delicado para una región a la que se le han impuesto los horrores de la guerra durante décadas, Cuba aboga por que prevalezcan el diálogo, el principio de buena vecindad y las relaciones de paz, amistad y cooperación entre Irán y los Estados Árabes, basadas en el pleno respeto de la soberanía, la integridad territorial y la seguridad de todas las partes.
A Irán y las naciones árabes nos unen sólidos lazos de amistad y cooperación. Lamentamos las numerosas víctimas y las cuantiosas pérdidas materiales en todos los países afectados por la espiral de violencia derivada de la agresión ilegal e irresponsable iniciada por Estados Unidos e Israel.
Señor presidente:
La misma proyección agresiva que se ha aplicado contra el Medio Oriente afecta a nuestro hemisferio. La desprestigiada Doctrina Monroe y su nuevo Corolario, que desconoce la historia latinoamericana y viola flagrantemente la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, amenazan la estabilidad y la seguridad en Nuestra América.
Cuba ha venido denunciando los planes agresivos del gobierno de Estados Unidos. Hemos advertido sobre las graves consecuencias de su conducta irresponsable para la región y el mundo.
Estados Unidos ha amenazado con agredir militarmente a Cuba y ha declarado públicamente sus intenciones de derrocar el gobierno cubano mediante la coerción. Lo ha presentado como algo inminente, esgrimiendo como pretexto el supuesto fracaso del modelo político y económico de Cuba. Si ese fuera el caso, ¿cómo explica entonces su guerra económica de más de seis décadas con el propósito de provocar desesperación en el pueblo cubano y derrocar la Revolución?
El ilegal y cruel bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, el sistema de medidas coercitivas unilaterales más prolongado de la historia contra nación alguna, que se ha recrudecido brutalmente con la Orden Ejecutiva emitida por el presidente Trump el 29 de enero para tratar de impedir todo suministro de combustible a Cuba y reforzar el castigo colectivo contra todo un pueblo, ha tenido un grave impacto para las familias cubanas.
Para justificar su política de agresión, Estados Unidos se empeña en fabricar argumentos y, en las últimas semanas, ha recurrido a una nueva mentira peligrosa. Cuba no es una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos ni de ningún otro país. Cuba es un país de paz, no promovemos la guerra, no agredimos a nación alguna. Propiciamos la solidaridad y la cooperación. Lo sabe el mundo entero.
Señor presidente:
Reafirmamos la urgencia de redoblar los esfuerzos para detener la retórica agresiva y la escalada de violencia. Instamos a la Asamblea General y al Consejo de Seguridad a que cumplan sus responsabilidades para restablecer y mantener la paz y la seguridad internacionales.
Destacamos el valor del multilateralismo frente a la lógica de la confrontación y al uso de la fuerza. Abogamos por un orden internacional justo, democrático y equitativo, donde la filosofía del despojo y la guerra sean desterradas para siempre de las relaciones internacionales y se instauren, en su lugar, el diálogo y la cooperación como verdadera regla.
Muchas gracias.
