Señora Presidenta,
Mi delegación suscribe las intervenciones que pronunciarán Uganda, a nombre del MNOAL; Uruguay, a nombre de la CELAC, y la Federación de Rusia, a nombre del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas.
El estatus colonial impuesto sigue impidiendo al pueblo de Puerto Rico decidir soberanamente sobre las necesidades y los complejos problemas económicos y sociales que le afectan. La imposición de la mal llamada Junta de Supervisión Fiscal, hace 10 años, ha conllevado al recrudecimiento de la subordinación colonial de Puerto Rico y ha traído consigo mayor deterioro social y carencias en los servicios esenciales para la vida.
El Estado Libre Asociado impuesto en Puerto Rico, hace más de 7 décadas, no fue más que una farsa y la forma encontrada por el Gobierno de los Estados Unidos para enmascarar un acto de clara dominación colonial y ejercer su total control sobre esta hermana isla. Esta farsa ha sido desmontada por la Corte Suprema de los Estados Unidos, el Congreso y la propia Administración, cuando de manera clara e inequívoca señalaron que Puerto Rico carece de soberanía propia y está sujeto completamente a los poderes de Washington, o sea, es una posesión norteamericana, un territorio colonial.
El Congreso de los Estados Unidos ejerce total autoridad y está dotado de plenos poderes sobre Puerto Rico en cuestiones como la defensa, las relaciones internacionales, el comercio exterior, entre otros asuntos; mientras que Puerto Rico ejerce autoridad local en un número limitado de ámbitos.
Durante la exitosa celebración del Seminario Regional del Caribe sobre Descolonización, celebrado en la hermana República de Nicaragua el pasado mes de mayo, escuchamos la presentación de un experto puertorriqueño que expuso como “el caso de Puerto Rico es ilustrativo de los efectos nocivos de la dependencia estructural en un territorio colonial”.
Los Estados Unidos, la potencia colonial, intenta por todos los medios afianzar su dominio económico, político y social sobre Puerto Rico, ignorando las 43 resoluciones y decisiones adoptadas por el Comité, en las cuales se ha reafirmado el derecho inalienable del pueblo de Puerto Rico a la libre determinación y a la independencia, de conformidad con la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General.
Desde la adopción de la primera resolución en 1972, la relevante labor de este Comité ha colisionado con la falta absoluta de voluntad política y compromiso de los Estados Unidos con la causa de la descolonización. Además de obstaculizar la cooperación con el Comité, el gobierno de los Estados Unidos mantiene en la actualidad una retórica agresiva y actuar irresponsable, guiado por anacrónicos intereses neocolonialistas y pretensiones imperialistas, que amenazan gravemente la paz y la seguridad internacionales.
Hoy lo vemos en Cuba, nación independiente y soberana, contra la cual el gobierno de los Estados Unidos refuerza cada día más su arremetida imperial y su política hostil, a niveles extremos.
El recrudecimiento del bloqueo económico, incluido el cerco energético, el castigo colectivo y las sistemáticas amenazas públicas de agresión militar directa contra nuestro país, exponen el objetivo histórico, criminal y despiadado del gobierno de Estados Unidos de reinstaurar su dominio neocolonial sobre la nación cubana e impedir que continuemos construyendo el modelo político, económico y social, que escogimos libre y soberanamente los cubanos.
Señora Presidenta,
Denunciamos también las acciones de Estados Unidos que incrementan su presencia militar en el país y atentan contra la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y el compromiso contraído en ella de observar los principios de soberanía nacional y la libre determinación de los pueblos y desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza de nuestra región.
En este espíritu y en consonancia con nuestra invariable solidaridad con el pueblo puertorriqueño, con el cual compartimos una historia de luchas contra la dominación colonial, reiteramos que la solución definitiva del destino de Puerto Rico no es una cuestión interna de los Estados Unidos, corresponde al Comité Especial de Descolonización y a toda la comunidad internacional.
La Asamblea General debe continuar examinando de manera amplia y pronunciarse con inmediatez sobre esta cuestión, que afecta a un pueblo que ha resistido la ocupación colonial y continúa defendiendo sus raíces, idiosincrasia, cultura e identidad nacional.
Muchas gracias.
