Señor Presidente,
Mi delegación suscribe la intervención realizada por Venezuela en nombre del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas.
Desde la creación del Comité Especial de Descolonización en 1961, han transcurrido casi 64 años de intenso trabajo y resultados. Sin embargo, mientras permanezca un pueblo sometido a este flagelo, los esfuerzos de descolonización de las Naciones Unidas, derivados del principio de “igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos”, no estarán completos.
Mantener nuestra denuncia contra el colonialismo y sus negativas consecuencias para el desarrollo y bienestar de los países y pueblos sometidos al colonialismo, es la mejor forma de honrar la memoria de quienes han luchado y contribuido, incluso perdiendo su propia vida, para poner fin a esta oprobiosa y anacrónica forma de dominación.
El Cuarto Decenio Internacional para la Erradicación del Colonialismo significa un impulso a la aspiración común de los Estados de erradicar por completo el colonialismo. En este sentido, Cuba continuará mostrando su firme compromiso con la implementación del Plan de acción vigente realizando numerosas acciones, tanto a nivel nacional, como regional e internacional.
Celebremos el venidero 65 aniversario de la adopción de la trascendental resolución 1514 de la AGNU “Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales”, con un compromiso renovado a favor de esta causa. Hacerlo es nuestra responsabilidad con la humanidad y una muestra de respeto pleno por los valores y principios sobre los que se erige esta Organización, en el contexto de su 80 aniversario. Apostemos en este empeño por el multilateralismo, el diálogo y el respeto mutuo que algunos se empeñan en ignorar, entre otras cosas, llevando a cabo genocidios y políticas de asentamiento y ocupación.
Señor Presidente,
Cada víctima en Palestina representa una vida, una historia, una familia destrozada.
El número de muertos, heridos y desplazados en Palestina, así como la destrucción de hospitales, escuelas, mezquitas, entre otras infraestructuras civiles, en franca violación del Derecho Internacional Humanitario, nos coloca frente a una dolorosa realidad que lacera la conciencia de la humanidad. Es inadmisible que Israel continúe utilizando el hambre, la entrega de alimentos y la ayuda humanitaria como armas de guerra. Privar de agua, electricidad, medicamentos y combustible a una población civil sitiada es un crimen de lesa humanidad, un castigo colectivo y un genocidio.
Denunciamos enérgicamente la continua usurpación de territorios palestinos y la expulsión de su población de sus tierras. Los asentamientos de colonos israelíes en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental, no tienen validez legal alguna y constituyen una franca violación del Derecho Internacional.
Palestina debe ser admitida, sin más dilaciones, como Estado miembro de pleno derecho de la Organización de las Naciones Unidas.
Cuba reafirma su compromiso y apoyo a la causa palestina y reitera su firme convicción de que solo mediante la solución de dos Estados, con la creación de un Estado palestino independiente y soberano dentro de las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén Oriental como su capital, que garantice el derecho al retorno de los refugiados, se podrá alcanzar una paz justa y duradera.
De igual forma, abogamos por una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable, que conduzca a la libre
determinación del pueblo del Sahara Occidental, de conformidad con la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la concesión de la Independencia de los países y pueblos coloniales.
Más de 60 años han transcurrido desde que el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas declarara el Sahara Occidental como Territorio No Autónomo. Hasta la fecha, numerosas resoluciones de la Asamblea General, el Consejo de Seguridad y la Unión Africana han ratificado el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.
No favorecemos las decisiones unilaterales que desconozcan los intereses y derechos del pueblo saharaui, incluida una autonomía sin soberanía, lo que es violatorio del Derecho Internacional, de la Carta de la ONU y de las resoluciones 1514 (XV) y 2625 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El pueblo saharaui podrá contar siempre con la solidaridad de Cuba en defensa de su derecho a la libre determinación.
Asimismo, respaldamos el derecho legítimo y soberano de Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y sus espacios marítimos circundantes. Reiteramos el llamado a una solución negociada, justa y definitiva a la cuestión de las Malvinas en el plazo más breve posible, que tenga en cuenta el respeto a la integridad territorial de Argentina.
Señor Presidente,
Reafirmamos también nuestra invariable solidaridad con la independencia del pueblo puertorriqueño, con el cual compartimos una historia de luchas contra la dominación colonial. La hermandad centenaria entre nuestras islas trasciende la cercanía geográfica.
El 25 de julio de 2025 se cumplieron 127 años desde la intervención de los Estados Unidos en Puerto Rico. A pesar de haber transcurrido más de un siglo, no han logrado borrar la cultura y las características propias de los puertorriqueños, quienes han mantenido vivas sus raíces y su inconfundible identidad nacional.
Los Estados Unidos, la potencia colonial, intenta por todos los medios afianzar su dominio económico, político y social sobre Puerto Rico. El Estado Libre Asociado impuesto en Puerto Rico, hace más de 70 años, no fue más que un montaje y la forma encontrada por el Gobierno de los Estados Unidos para ejercer su total dominación sobre esta hermana isla.
El Congreso de los Estados Unidos ejerce total autoridad y está dotado de plenos poderes sobre Puerto Rico en cuestiones como la defensa, las relaciones internacionales, el comercio exterior, entre otros asuntos; mientras que Puerto Rico ejerce autoridad local en un número limitado de ámbitos. De esta forma, se pretende enmascarar un acto de clara dominación colonial.
Señor Presidente,
Nuestro compromiso con el proceso de descolonización es firme y de larga data. Como país que ha sufrido las consecuencias del colonialismo, reiteramos nuestra profunda solidaridad con los países y pueblos que aún lo padecen y con aquellos que aún sufren las consecuencias históricas de este flagelo.
Ratificamos que las hermanas naciones del Caribe merecen reparaciones por los horrores del colonialismo y la esclavitud. Respaldamos también el justo reclamo de África a las reparaciones por los daños de la colonización. Siempre podrán contar con la solidaridad de Cuba.
Nos honra contribuir con nuestro modesto aporte a la formación de estudiantes provenientes de diferentes Territorios No Autónomos. En nuestro país, se han graduado alrededor de 2.154 becarios y se han otorgado aproximadamente 2.300 becas. Confiamos plenamente en que este tipo de cooperación contribuye al bienestar y necesario desarrollo económico y social de estos pueblos. Exhortamos a todos los Estados Miembros a contribuir a esta noble tarea.
En el 80 aniversario de la creación de las Naciones Unidas, redoblemos nuestros esfuerzos colectivos en pos de un mundo libre del colonialismo, donde los pueblos puedan construir un futuro de bienestar y progreso socioeconómico, un futuro de independencia, soberanía y dignidad.
Muchas gracias.
