Sr. Presidente,
Distinguidos Miembros de la Junta,
Administrador del PNUD:
Tengo el honor de pronunciar esta intervención en nombre del G77+China.
Ante todo, permítame felicitarle cordialmente, señor Presidente, por su elección, así como a los cuatro Vicepresidentes. Confiamos en que, bajo su capaz liderazgo, la Junta tendrá éxito en su labor en el año 2023.
Nuestro mundo se enfrenta hoy a la persistencia de múltiples crisis que continúan amenazando los avances en materia de desarrollo. Mientras muchos países en desarrollo siguen luchando por recuperarse económicamente y de los devastadores efectos de la pandemia de la COVID-19, sus esfuerzos se han visto perjudicados por las tensiones geopolíticas, el aumento de la presión sobre los alimentos, la crisis económica y financiera, la volatilidad de los mercados, la inflación, el endurecimiento monetario, la creciente crisis de endeudamiento, el desplazamiento de personas, las medidas coercitivas unilaterales y los continuos efectos adversos del cambio climático, que socavan su capacidad para avanzar en el proceso de recuperación y superar todos los retos económicos y sociales actuales.
Si los últimos años han supuesto un retroceso en nuestro camino para cumplir los ODS, las perspectivas actuales no son nada alentadoras. Se estima que el crecimiento del PIB per cápita en los países en desarrollo en 2022 y 2023 será inferior al crecimiento medio anterior a la pandemia. Las investigaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo sugieren que cada aumento adicional del 1% en el alza de los precios de los alimentos y la energía podría llevar a 71 millones de personas más a las filas de los pobres. Si la tendencia actual continúa y el crecimiento del PIB per cápita en los países en desarrollo se mantiene muy por debajo de las tasas anteriores a la pandemia, 574 millones de personas, casi el 7% de la población mundial, seguirán viviendo con menos de 2,15 dólares al día en 2030.
Hemos llegado a un momento especialmente crítico en el que se necesitan acciones concretas si queremos alcanzar los Objetivos que acordamos en 2015.
En este contexto, el PNUD debe desempeñar un papel activo para apoyar los esfuerzos nacionales de los países en desarrollo para hacer frente a estos desafíos. En este sentido, el Grupo quisiera destacar las siguientes prioridades para acelerar la implementación de los ODS:
En primer lugar, el acceso a las vacunas contra la COVID-19 debería dejar de ser un reto. El Grupo aprecia el papel desempeñado por el PNUD en el esfuerzo mundial por sostener los sistemas sanitarios y anima a dicha entidad a seguir trabajando en esa dirección. La disponibilidad de terapias, diagnósticos y otras herramientas sanitarias, vacunas y tratamientos para la COVID-19 debería ser universal. El mercado abierto no debe convertirse en un argumento para perpetuar la desigualdad y la discriminación.
En segundo lugar, necesitamos reducir la brecha financiera para impulsar la recuperación económica en los países en desarrollo. Necesitamos un aumento de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), financiación en condiciones favorables y un marco de solución de la deuda más completo, inclusivo y eficaz.
En tercer lugar, es esencial reformar la arquitectura financiera internacional a fin de garantizar una participación significativa de los países en desarrollo en la toma de decisiones económicas internacionales. El Grupo agradece el apoyo del PNUD a este llamamiento, que también ha hecho el Secretario General de la ONU.
Cuarto, la agenda del cambio climático debe aplicarse plena y fielmente de acuerdo con el principio de equidad y de responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas. La plena aplicación de las decisiones adoptadas durante la COP27 en Sharm el-Sheij, Egipto, incluyendo el Plan de Implementación de Sharm el-Sheij y la pronta puesta en funcionamiento del Fondo para Pérdidas y Daños y su adecuada dotación de recursos es crucial.
Quinto, necesitamos movilizar inversiones adecuadas en infraestructuras sostenibles y resilientes, promover la transferencia de tecnología y la creación de capacidad, construir cadenas de suministro estables y sostenibles y promover sistemas de producción de alimentos sostenibles para fomentar el desarrollo sostenible. Se deben diversificar las cadenas de suministro mundiales y redoblar los esfuerzos para vincular a los países en desarrollo a estas cadenas de valor.
Al Grupo le complace ver que el PNUD sigue dando prioridad a la erradicación de la pobreza y a la promoción de las inversiones en los ODS. Sin embargo, la caída de la financiación básica es preocupante y atenta contra su labor. Los países en desarrollo se enfrentan a un déficit de financiación estimado en 4,2 billones de dólares anuales para alcanzar los ODS. Si no se revierte esta tendencia, estaremos muy lejos de tener éxito en la implementación de la Agenda 2030.
El Grupo hace hincapié en que se necesita una solidaridad renovada y esfuerzos coordinados a nivel mundial para garantizar un progreso real hacia los ODS. Recortar la financiación para el desarrollo es lo contrario a lo que el mundo necesita hoy. Esto puede tener efectos irreversibles en el bienestar de las personas del mundo en desarrollo y de sus futuras generaciones.
Por lo tanto, el Grupo reitera la importancia de garantizar la previsibilidad y la disponibilidad de los recursos básicos para que el PNUD pueda cumplir su mandato de manera eficiente e independiente.
Por último, deseo reiterar el apoyo del Grupo de los 77 más China a sus esfuerzos y esperamos con interés un debate constructivo durante este período de sesiones de la Junta Ejecutiva.
Muchas gracias.
