Señora Presidenta:
Nos reunimos hoy para rendir homenaje a una figura excelsa del siglo XX: Nelson Mandela, símbolo universal de la lucha por la dignidad humana, la igualdad, la reconciliación y la justicia. Durante 27 años soportó el encarcelamiento sin renunciar a sus principios. Al salir de prisión, no buscó la venganza, sino la construcción de una Sudáfrica libre del apartheid y fundada sobre la igualdad de derechos para todos sus ciudadanos. Su legado trasciende las fronteras de África y continúa inspirando a quienes defienden la autodeterminación de los pueblos, la paz y el respeto al derecho internacional.
Para Cuba, Mandela posee un significado profundamente especial. Entre el pueblo cubano y el pueblo sudafricano se forjó una relación cimentada en la solidaridad, el internacionalismo y el sacrificio compartido. Miles de combatientes y colaboradores cubanos contribuyeron, junto a los pueblos africanos, a la derrota del régimen racista sudafricano y a la preservación de la independencia de Angola.
El propio Nelson Mandela reconoció esa contribución con palabras que conservan plena vigencia. Durante su visita a Cuba en 1991 afirmó que "el pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África" y agradeció que Cuba hubiera acudido a África no en busca de riquezas o recursos, sino movida por principios de solidaridad y justicia.
La admiración de los cubanos hacia Nelson Mandela ha sido siempre genuina. Aún resuena el mensaje que le dirigiera el Comandante en Jefe Fidel Castro, cuando sentenció: “¡Gloria a ti, Nelson, que desde 25 años de cárcel solitaria defendiste la dignidad humana! Nada pudieron contra el acero de tu resistencia la calumnia y el odio. Supiste resistir y, sin saberlo ni buscarlo, te convertiste en símbolo de lo más noble de la humanidad. Vivirás en el recuerdo de las futuras generaciones, y contigo los cubanos que cayeron defendiendo la libertad de sus hermanos en otras tierras del mundo.”
Rememoramos hoy a un hombre íntegro, a quien el imperio intentó en vano mancillar, al mantenerlo incluido en espurias listas de personas vinculadas al terrorismo y negarle reiteradamente la visa para acceder a este país. No lo consiguieron. A un gigante no se puede silenciar. Mandela será recordado siempre como un símbolo universal de la paz, la unidad y la lucha de los pueblos.
Honrar verdaderamente el legado de Mandela exige mucho más que evocarlo. Demanda seguir su ejemplo. Exige combatir todas las formas contemporáneas de racismo, colonialismo, ocupación extranjera, discriminación y coerción económica unilateral; defender la igualdad soberana de los Estados; y promover un orden internacional basado en la solidaridad, la cooperación y el respeto al derecho internacional.
Cuba reafirma hoy su compromiso con esos principios y con la visión de Nelson Mandela de un mundo más justo, donde prevalezcan la dignidad humana, la igualdad y la paz para todos los pueblos. Gloria eterna, querido Madiba.
Muchas gracias.
