Estimados embajadores y embajadoras, representantes permanentes de los países miembros del Grupo de Amigos del Español
Distinguidos funcionarios de las Misiones Permanentes
Invitados que nos acompañan en este evento
Queridos colegas, amigos:
Es para mi un inmenso honor tener la oportunidad de presidir el Grupo de Amigos del Español de las Naciones Unidas y de darles la bienvenida a este evento que nuestra Misión Permanente ha organizado con el objetivo de conmemorar una fecha de gran significación para los aquí presentes:el Día del Idioma Español.
Este evento lleva por título: “El español nuestro. Desafíos y perspectivas en la era actual”.
Cada 23 de abril se celebra en todas las latitudes del planeta el Día Internacional de la Lengua Española.
La efeméride evoca, como sabemos, la imperecedera obra maestra del Manco de Lepanto. Los hispanos reconocemos en abril no solo un mes de lirios y azucenas, sino que nos aporta también la posibilidad de reflexionar sobre una fecha en que se conmemora un año más de la muerte del insigne Don Miguel de Cervantes Saavedra, creador del célebre hidalgo Don Quijote, nacido en un lugar de La Mancha, hace algo más de cuatro siglos.
Todos los aquí reunidos en esta sala estamos profundamente vinculados por un elemento de trascendental importancia en la vida de un ser humano: nuestra lengua materna, el español que nos identifica y nos une.
La lengua materna, la primera que una persona aprende a hablar, es instrumento natural de pensamiento y comunicación, de expresión de nuestra identidad y de nuestra cultura. De ella provienen las primeras palabras, con ella comenzamos el aprendizaje del mundo tal y como lo conocemos. Crecemos con ella. Nunca nos abandona. Conociéndola mejor es más probable que dominemos mejor una lengua extranjera, que podamos adentrarnos en cualquier rama del conocimiento, asimilar más cabalmente los flujos crecientes de información que recibimos y transmitir nuestras ideas de manera amplia y coherente.
Cuando estudiamos este tema es difícil no reconocernos como amantes de todas las lenguas, estas se nos hacen amables simplemente por el hecho de ser instrumentos del pensamiento y la comunicación. Sin embargo, y a pesar de que muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de conocer a profundidad varios idiomas, pienso que podemos estar de acuerdo en que nuestro ámbito es el español, heredado sí, pero nuestro, con sus palabras llenas de significados y matices, con una forma propia de estructurar las oraciones y de encadenar las ideas para ordenar el pensamiento.
Según el Instituto Cervantes, en su anuario de 2022, “el español: una lengua viva”, es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes (496 millones de nativos, y casi 600 millones de hablantes en total). La primera es el chino mandarín. Además, nos dice que es el tercer idioma en Internet. También el Instituto Cervantes y otros sitios digitales informan que es el cuarto idioma más hablado del mundo.
No obstante, los retos son inmensos, desde el uso cada vez más exhaustivo de las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones en los ámbitos de la enseñanza de las habilidades básicas de la lengua, hasta la creciente influencia de otros idiomas y culturas, incluyendo lo que se ha dado en llamar “colonialismo cultural”. Y es que no siempre cuidamos nuestra lengua… En ocasiones hemos sido testigos, por ejemplo, de la publicación de trabajos académicos sobre el mundo hispanófono, en inglés.
A ello hacemos frente con la convicción acerca de la necesidad de proteger a toda costa ese vasto universo cultural y lingüístico que va más allá de una geografía y que abarca siglos de historia. El español conecta hoy un amplio espacio geográfico por encima de normas y variantes nacionales y regionales. Es de todos y está en constante cambio; común y a la vez diverso y plural. Su futuro está en el equilibrio entre esa pluralidad y su unidad lingüística.
Les traigo el tema de las nuevas tecnologías, tomándolo como ejemplo del necesario compromiso con la defensa de la lengua. No es que estas nos hayan despojado de nuestra capacidad de enseñar, inculcar valores, dar el ejemplo para educar, conversar e intercambiar con nuestros hijos, proponer y propiciar, estimular sin imponer. En una tableta o computadora caben muchos libros y hay espacio para un diccionario y para varias enciclopedias infantiles y también de adultos. Sin embargo, contamos con los espacios para libros de papel, computadoras y tabletas a la par. No son excluyentes.
Estoy convencido de que en pantalla o en papel, con influencias, extranjerismos, influjos lingüísticos y culturales, El Quijote perdurará y continuará arremetiendo contra todos los molinos.
Muchas gracias.
