Señor presidente:
Agradecemos la convocatoria a esta Reunión y reconocemos la labor de Kazajstán y Kiribati en el desarrollo de esta iniciativa.
El lanzamiento de las bombas atómicas por los Estados Unidos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki provocó la muerte y heridas mortales a más de doscientos diez mil personas, que fallecieron de forma instantánea o en el transcurso de unos meses. Se trata de uno de los horrores más abominables de la guerra, que ha sufrido la humanidad.
Los miembros de muchas familias aún padecen males congénitos resultantes de la contaminación ambiental y otros daños ecológicos persistentes, heredados de generación en generación. La actividad económica productiva se ha visto dañada, desde entonces, en espacios naturales cuyas propiedades fueron alteradas producto de las detonaciones y el impacto de los restos de materiales radioactivos.
Los daños humanos y ambientales ocasionados por los usos o ensayos de las armas nucleares son indiscriminados, incontrolables, irreversibles, transgeneracionales y persistentes en el tiempo, incluida su generalizada capacidad de contaminación radioactiva.
En un contexto en el cual, el gobierno de los Estados Unidos pretende imponer la paz a través de la fuerza, la seguridad de todos los pueblos está en riesgo.
Resulta irónico que sea este mismo gobierno el que, de manera totalmente injustificada, califique a Cuba como una amenaza para su seguridad nacional, refuerce a niveles sin precedentes el bloqueo económico, comercial y financiero, incluido un cruel cerco energético sostenido durante los últimos 8 meses, y mantenga su frecuente y sistemática amenaza de agresión militar directa contra mi país.
Cuba reafirma su compromiso con la paz y con un mundo libre de armas nucleares, basado en la cooperación, la solidaridad y el respeto irrestricto a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y al Derecho Internacional.
Señor presidente:
La eliminación total de todas las armas nucleares constituye la única garantía absoluta para prevenir su uso o ensayo y todos los perjuicios humanitarios, ambientales y materiales asociados.
Esa firme convicción llevó a la adopción y entrada en vigor del Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares, siendo el primer instrumento jurídico internacional que, en el ámbito del desarme nuclear, prohíbe categóricamente las armas nucleares e incluye una sólida impronta humanitaria en su objeto, propósitos y disposiciones.
De manera inédita, las cláusulas del TPAN reflejan la marcada preocupación internacional por las dimensiones humanitaria y ecológica de un posible uso o ensayo de las armas nucleares, basada en las evidencias recopiladas durante años por los miembros de la comunidad científica.
Las disposiciones contenidas en su artículo sexto contienen la referencia explícita a la atención médica, psicológica y la reinserción económica y social de las víctimas, sin discriminación. Este elemento denota la relevancia que el TPAN otorga a la atención del ser humano.
Cuba ratifica el llamado a la universalización de este Tratado, como paso imprescindible para avanzar en su aplicación efectiva, incluyendo el cumplimiento de sus obligaciones positivas en materia de asistencia a las víctimas y limpieza de las áreas contaminadas, con especial atención a las comunidades afectadas por los usos o ensayos de las armas nucleares y respetando la soberanía de cada Estado.
Mi país reconoce el importante papel de las estructuras de la Comisión Preparatoria de la Organización del Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, particularmente su Centro Internacional de Datos y su Sistema Internacional de Monitoreo con más de trescientas instalaciones alrededor del mundo.
Sus trabajos en el acompañamiento al desmantelamiento de antiguas instalaciones para ensayos nucleares y sus análisis radiológicos para detectar la presencia de material fisible en las zonas impactadas, tributan directamente a las actividades de asistencia a las víctimas y remediación ambiental.
En el marco de la celebración del 30o aniversario de la apertura a la firma del TPCEN, exhortamos a los Estados que aún no lo han firmado o ratificado a hacerlo sin más dilación.
La complementariedad entre el TPAN y el TPCEN es una muestra de la posibilidad real de transformar las aspiraciones acumuladas durante años en acciones concretas, y de saldar una deuda pendiente con todos los seres humanos que sufren los flagelos de la guerra.
Como parte de la primera región densamente poblada del planeta declarada como Zona Libre de Armas Nucleares y proclamada como Zona de Paz, Cuba ratifica que el desarme nuclear es una cuestión de supervivencia humana.
Muchas gracias.
