Puerto España, 26 de julio de 2021. Fecha que encierra un gran contenido y significación histórica para todos los cubanos. Este año se conmemora el 68 Aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, gesta llevada a cabo por la generación del centenario, que sin proponérselo en esa etapa de fervor revolucionario, hoy sus hazañas forman parte de las páginas sagradas de nuestra historia.
Y así amanecía bajo el fuego de las diferentes armas, en la mañana de la Santa Ana, la ciudad de Santiago de Cuba ese 26 de julio de 1953. Año en que coincidentemente también se rendía tributo al Apóstol en su centenario y fue la fecha escogida por esos jóvenes asaltantes para exponer sin miedo sus vidas y sembrar la semilla de ese cambio histórico rotundo que, a pesar del fracaso militar, empezó a convertirse en realidad años después.
La represión desencadenada por la tiranía, después del asalto, no se hizo esperar. Era necesario diseminar como pólvora las ejemplarizantes conductas a tomar contra aquellos que habían desobedecido al régimen. Los asesinatos y torturas llovieron, los muros del Moncada se impregnaron de sangre y dolor ; sólo interrumpía la aparente tranquilidad de la noche, los gemidos y gritos de aquellos jóvenes torturados que lo único que hicieron fue luchar por la dignidad, la Soberanía y un futuro mejor para su Patria.
Ese día no triunfaron, pero lograron el objetivo de marcar el inicio de una nueva etapa en la lucha revolucionaria contra la dictadura pronorteamericana del general Fulgencio Batista. Aquellas acciones conducidas por el Doctor Fidel Castro Ruz, un joven abogado de sólo 27 años, sirvieron para demostrarle al pueblo que la lucha armada sería la única vía a a utilizar para conquistar la victoria.
Automáticamente, los jóvenes que quedaron con vida, fueron encarcelados en la Prisión de la Isla de Pinos y por supuesto allí también estaba Fidel que pidió ser trasladado junto a sus compañeros de lucha a sabiendas que la cárcel sería demasiada dura para él. A pesar de todos los acontecimientos, las voces de esos jóvenes revolucionarios no pudieron ser silenciadas y muestra de ello es que aquel 16 de octubre de 1953, se erguía Fidel con su alegato de autodefensa "La Historia me Absorverá", convirtiéndose de acusado en acusador, denunciando con una claridad, limpieza, conocimiento y valentía tremenda, los males que azotaban a la República, males que conllevaron a líneas de acción trazadas por el movimiento revolucionario y que posteriormente se convertirían en el programa de lucha de la Revolución. Hoy más que nunca tienen una enorme vigencia las palabras expresadas por Fidel años más tardes:
"...El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victorias. No fue la única amarga prueba de la adversidad, pero ya nada pudo contener la lucha victoriosa de nuestro pueblo. Trincheras de ideas fueron más poderosas que trincheras de piedras. Nos mostró el valor de una doctrina, la fuerza de las ideas, y nos dejó la lección permanente de la perseverancia y el tesón en los propósitos justos. Nuestros muertos heroicos no cayeron en vano. Ellos señalaron el deber de seguir adelante, ellos encendieron en las almas el aliento inextinguible, ellos nos acompañaron en las cárceles y en el destierro, ellos combatieron junto a nosotros a lo largo de la guerra. Los vemos renacer en las nuevas generaciones que crecen al calor fraternal y humano de la Revolución..."
Sirvan estas palabras como programa de lucha para el futuro accionar de los jóvenes cubanos que hoy representan la continuidad de la Revolución. Estamos convencidos que las llevarán impregnadas en la mente y sabrán honrarlas con el sacrificio desmedido en la defensa de la Patria socialista.
¡Gloria eterna a los héroes y mártires del 26 de julio!.
¡Viva la Revolución cubana!
¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!.
Embajada de Cuba en Trinidad y Tobago.
