Ginebra, 11 de septiembre de 2026. El Consejo de Derechos Humanos organizó un Panel especial para celebrar el 40.º aniversario de la Declaración de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Desarrollo. El evento tuvo como propósito hacer un balance de los logros y obstáculos encontrados en las últimas 4 décadas para aplicar dicha Declaración e identificar una hoja de ruta para operacionalizar el derecho al desarrollo.
El Embajador cubano Rodolfo Benítez Verson, fue uno de los panelistas invitados a hacer una presentación en el evento, moderado por el presidente del Consejo de Derechos Humanos, Sidharto Reza Suryodipuro.
El representante de Cuba calificó la Declaración de la ONU como "un texto revolucionario y un hito histórico", por haber formalizado el reconocimiento por la Asamblea General de la ONU del derecho al desarrollo como un derecho humano inalienable de las personas y los pueblos.
Sin embargo, advirtió que la operacionalización del derecho humano al desarrollo sigue siendo una tarea pendiente y una quimera para la gran mayoría de los países del Sur. Subrayó que la Declaración aprobada en 1986, al no tener carácter vinculante, por sí sola no es suficiente para hacer efectiva la realización de este derecho.
Identificó la ausencia de un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre el derecho al desarrollo, como una de las principales limitaciones del Derecho Internacional de los Derechos Humanos en la actualidad.
En ese contexto, enfatizó en la necesidad de adoptar lo antes posible en la Asamblea General de la ONU, un Pacto Internacional sobre el Derecho al Desarrollo, basado en el texto recomendado por el Consejo de Derechos Humanos en 2023.
Afirmó que dicho Pacto contribuiría a colocar el desarrollo donde le corresponde, en el centro de la agenda internacional, en pie de igualdad y al mismo nivel que todos los demás derechos humanos, con obligaciones concretas y exigibles a nivel internacional. Agregó que ese instrumento crearía un espacio adecuado para abordar los principales desafíos sistémicos y estructurales al desarrollo.
Calificó el derecho al desarrollo como un derecho-síntesis, pues su realización es esencial para el disfrute de los demás derechos humanos.
El representante cubano también destacó la importancia de que el futuro Pacto reconozca explícitamente la incompatibilidad de las medidas coercitivas unilaterales con el derecho al desarrollo y que establezca la obligación de los Estados de no adoptar ni aplicar estas medidas.
