Bloqueo del gobierno de Estados Unidos contra Cuba: Una introducción necesaria.

Nueva York, 11 de septiembre de 2018. El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos de América contra Cuba por casi seis décadas, es el sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado que se ha aplicado contra país alguno. Instituido el 3 de febrero de 1962 por John F. Kennedy – el presidente número 35 de los Estados Unidos de América- mediante la orden ejecutiva 3447, continúa  vigente y se aplica con todo rigor, siendo el principal obstáculo para el desarrollo de la nación cubana.

Los daños acumulados por el bloqueo durante casi seis décadas de aplicación alcanzan la cifra de 933 mil 678 millones de dólares tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional. A precios corrientes, el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por más de 134 mil 499 millones 800 mil dólares. Solamente desde abril de 2017 hasta marzo de 2018, ha causado pérdidas a Cuba en el orden de los 4 mil 321 millones 200 mil dólares.

Dicha política, que ya cumple 56 años, constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo el pueblo cubano y califica como acto de genocidio, a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948.  Es violatoria de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, y constituye un obstáculo para la cooperación internacional.

El aumento de los efectos negativos del recrudecimiento del bloqueo en la economía estatal y el sector no estatal de la isla, se advierten a partir del serio retroceso a las relaciones bilaterales, impuesto por el actual  gobierno de los Estados Unidos con la firma por el presidente Donald Trump del “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de EE.UU. hacia Cuba”, el 16 de junio de 2017; y el retorno de una retórica agresiva, amenazante, irrespetuosa y de condicionamientos desde los más altos niveles del gobierno estadounidense hacia la nación caribeña. 

Ello significó que en noviembre de ese mismo año, los Departamentos de Comercio, Tesoro y Estado de ese país emitieron nuevas regulaciones y disposiciones para dar cumplimiento al referido Memorando; lo que en consecuencia fortaleció la aplicación extraterritorial del bloqueo e intensificó la persecución permanente a las transacciones financieras cubanas y a las operaciones bancarias y crediticias con Cuba a escala global, causando graves daños a la economía del país

Esta política de agresión económica, junto a la promoción de la subversión interna, corroboran el objetivo del gobierno estadounidense de destruir el sistema económico, político y social libremente escogido por el pueblo cubano, al tiempo que hace caso omiso de las 26 resoluciones adoptadas por la comunidad internacional en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y que dictan el fin, sin condicionamiento alguno, de su política contra Cuba y su pueblo.

La imposición del bloqueo económico, comercial y financiero  por parte de  los Estados Unidos contra Cuba constituye el principal obstáculo para el desarrollo de todas las potencialidades de la economía cubana. Representa un freno para la implementación tanto del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social del país, como de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es el principal escollo para el desarrollo de las relaciones económicas, comerciales y financieras de Cuba con los Estados Unidos y, por su carácter extraterritorial, con el resto del mundo.

 

Misión Permanente de Cuba ante Naciones Unidas.

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