Crónica de una Exposición de Irlanda en Naciones Unidas que demuestra los vínculos con la cultura y la historia de Cuba.

Nueva York, 28 de febrero de 2018. En los pasillos de las Naciones Unidas se observan diariamente curiosas y hermosas exposiciones de naciones de todo el planeta. Es ese el caso de “Los irlandeses en América Latina”, muestra de la República de Irlanda, la cual se exhibirá hasta el próximo 2 de marzo. A  manera de un viaje, ilustra la fascinante historia de aventureros, soldados, misioneros y simples inmigrantes irlandeses, quienes dieron forma a la cultura y política de América Latina. Es entonces, cuando resalta que insignes cubanos como el Héroe Nacional José Martí,  el Padre Félix Varela,  Ricardo O’Farrill y O’ Dalcy  y Alejandro O’Reilly  forman parte importante de la exhibición.  

Sobre el Padre Félix Varela reseña que fue un educador, filósofo y patriota cubano, quien tuvo como mentor al padre irlandés Michael O’Reilly, durante su infancia en La Florida. Más adelante, durante su exilio en Nueva York, fue el párroco de la iglesia de los Five Points de la ciudad, barrio pobre con un número representativo de inmigrantes irlandeses. Comenta la exposición que Varela fue muy popular entre los irlandeses que llegaban a la ciudad por su defensa de los  derechos de los pobres y la ayuda que les brindaba.

Otro cartel está dedicado al Apóstol José Martí, de quien aclara que aunque no poseía raíces con la isla europea, había vivido en Nueva York y escrito sobre las similitudes entre los revolucionarios cubanos, que deseaban acabar con la dominación española; y los irlandeses, quienes luchaban contra el dominio inglés. Apunta que en sus crónicas, Martí caracterizó a personalidades irlandesas como Michael Davitt, Charles Stewart Parnell y O’Donovan Rossa. En su quehacer literario, agrega, escribió sobre Oscar Wilde, Jonathan Swift y John Boyle O’ Reilly; además de haber traducido al español la novela en verso Lalla-Rookh de Thomas Moore.

Las historias de Ricardo O’Farrill y O’ Dalcy  y Alejandro O’Reilly, cuyos nombres señalan famosas calles habaneras, también han sido incluidas en la exposición. Ricardo O’Farrill y su familia estuvieron involucrados en la trata de esclavos y la producción de azúcar en la isla; mientras que sus descendientes en el siglo XX forman parte de la historia musical cubana.  El Mariscal O’ Reilly,  por su parte, llegó a La Habana tras la salida de los ingleses y tuvo entre sus mandatos el reforzar el sistema de fortificaciones de la ciudad – lo que le llevo a construir la actual fortaleza Morro-Cabañas— a reformar el ejército local y las milicias, lo que incluyó la creación de las Milicias de Negros y Mulatos libres.

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La última historia de los irlandeses en Cuba, que expone la muestra, se refiere a los trabajadores europeos que siendo reclutados en Nueva York, compartieron junto a los canarios la construcción de las vías férreas Habana-Güines, en un intento español por usar mano obrera en el desarrollo de la isla. La historia indica que fueron tratados con la misma crueldad que ya se ejercía sobre la mano de obra negra esclava. Otras familias fueron llevadas a la zona de Cienfuegos, centro de Cuba, para contrarrestar con población blanca el crecimiento  natural y por trata de la población negra, utilizada como principal fuerza de trabajo en la isla hasta el siglo XIX.

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La Exposición “Los irlandeses en América Latina” demuestra que, como diría Don Fernando Ortiz, “Toda cultura es creadora, dinámica y social. (…) [y se forma con] la experiencia de los muchos elementos humanos que a esta tierra llamada Cuba han venido y siguen viniendo en carne o en vida para fundirse en su pueblo y codeterminar su cultura.”

Misión Permanente de Cuba ante la ON

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