Ginebra, 20 de enero de 2026- Cuba participó en la sesión plenaria de apertura de la Conferencia de Desarme de la ONU, único órgano mandatado para negociar instrumentos jurídicos en esta materia.
El Embajador y Representante Permanente, Rodolfo Benítez Verson, quien intervino en nombre de la Mayor de las Antillas, alertó que en 2026 la Conferencia de Desarme funcionará en un escenario global cada vez más peligroso y desafiante, en el cual el multilateralismo, la Carta de la ONU y el Derecho Internacional están bajo ataque directo por parte de los Estados Unidos.
Subrayó que mientras se debilita la maquinaria de desarme de Naciones Unidas y se gesta una nueva carrera armamentista, con un crecimiento sin precedentes de los gastos militares, los flujos de Ayuda Oficial al Desarrollo experimentan una notable reducción.
La delegación cubana resaltó que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos no deja espacios a dudas respecto a sus pretensiones hegemónicas.
De igual manera, denunció la brutal e injustificada intervención militar en Venezuela y el secuestro de su Presidente constitucional, lo cual viola de manera abierta la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y muestra un total desprecio al Derecho Internacional.
Más adelante el Embajador Benítez Verson señaló que “Estados Unidos amenaza abiertamente a Cuba. De su lado está el poderío militar descomunal y las dimensiones de su economía, más una vasta experiencia de agresiones. De nuestro lado está la razón y el Derecho Internacional”. “Cuba no amenaza ni agrede a nadie, pero sabemos defendernos, y lo haremos, hasta las últimas consecuencias”, enfatizó el representante cubano.
Dentro de las prioridades delineadas por la delegación antillana ante la Conferencia de Desarme se encuentran la eliminación total de las armas nucleares, de forma transparente, verificable e irreversible; universalización del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, primer instrumento internacional en establecer que esas armas no son solo inhumanas, inmorales y éticamente indefendibles, sino también ilegales; la prevención de una carrera armamentista en el espacio ultraterrestre y la prohibición de nuevas armas de destrucción masiva.
