París, 2 de febrero de 2026.– La Delegación Permanente de Cuba ante la UNESCO denunció, durante la reunión de coordinación del Grupo de América Latina y el Caribe (GRULAC) acreditado ante la Organización, el alcance de la nueva escalada de agresiones del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba y sus implicaciones para la estabilidad regional.
La representación cubana recordó que América Latina y el Caribe fue proclamada Zona de Paz, compromiso que también respalda el sistema de Naciones Unidas, y alertó sobre las amenazas que representan las recientes acciones estadounidenses, en abierta contradicción con la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional.
Cuba condenó en ese espacio la decisión del Gobierno de Estados Unidos de imponer nuevas medidas coercitivas destinadas a bloquear el suministro de combustibles al país, mediante presiones y sanciones contra terceros Estados que mantengan relaciones comerciales legítimas con la Isla. Tales disposiciones, anunciadas mediante orden ejecutiva el 29 de enero de 2026, constituyen una violación del Derecho Internacional y refuerzan el cerco económico, comercial y financiero impuesto contra el pueblo cubano durante más de seis décadas. La orden ejecutiva del presidente Donald Trump tiene consecuencias humanitarias sobre un pueblo que ha brindado su solidaridad al mundo entero. Durante, años, ha sido declarada la intención de “rendir por hambre” al pueblo cubano para forzarlo a abandonar la construcción de un sistema político y un programa social que lleva defendiendo por más de 60 años, a pesar del bloqueo económico comercial y financiero estadounidense, el cual se convirtió en la principal barrera para el desarrollo de la isla.
La delegación fundamentó su denuncia en los principios del Derecho Internacional , de los cuales la UNESCO es guardiana. Señaló que la justificación de la orden ejecutiva –basada en la falsa acusación de que Cuba representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos– carece de todo fundamento y evidencia, y constituye un pretexto para aplicar una política de máxima presión que ya lleva más de seis décadas.
Cuba reiteró que no constituye amenaza alguna para los Estados Unidos ni para ningún otro país, recordando su historial de nación pacífica, solidaria y cooperativa. En cambio, enfatizó que es el gobierno estadounidense quien, mediante estas acciones coercitivas unilaterales, atenta contra la estabilidad, la seguridad y el desarrollo de toda la región.
Asimismo, reafirmó que Cuba continuará defendiendo el multilateralismo, el respeto al Derecho Internacional y su compromiso irrevocable con la cooperación y el trabajo conjunto en el marco de la UNESCO, al tiempo que abogó por que la venidera Semana de América Latina y el Caribe en la Organización reafirme el carácter de la región como Zona de Paz.
