El Gobierno de Cuba denunció las más recientes acciones adoptadas por Estados Unidos contra el país, calificándolas como una nueva escalada de una política de hostilidad dirigida a recrudecer el bloqueo económico, comercial y financiero e incrementar la presión sobre el pueblo cubano.
Las autoridades cubanas reiteraron que la permanencia de Cuba en la unilateral lista de supuestos Estados patrocinadores del terrorismo carece de fundamento y credibilidad. Señalaron que la medida responde exclusivamente a motivaciones políticas y denunciaron que incluso altos funcionarios estadounidenses han sido incapaces de sostener con argumentos dicha designación.
De acuerdo con la posición de Cuba, el verdadero propósito de estas acciones es intensificar el cerco económico, provocar mayores dificultades para la población y generar un escenario de desestabilización e injerencia contra la Isla.
Asimismo, Cuba rechazó enérgicamente la inclusión del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, de miembros de su familia, así como de instituciones, organizaciones de la sociedad civil y empresas cubanas en una lista unilateral elaborada por el Gobierno de Estados Unidos. Esta decisión es una muestra más de una estrategia intervencionista encaminada a presentar a Cuba como una supuesta amenaza para la seguridad nacional estadounidense.
El Gobierno cubano reafirma que cada acción dirigida a promover un escenario de confrontación entre ambos países está destinada al fracaso y reiteró que cualquier amenaza contra la independencia, la soberanía y el derecho del pueblo cubano a decidir su propio destino encontrará como respuesta una mayor unidad, firmeza y determinación en defensa de la nación.
