Rosanis Romero López, Segunda Secretaria de la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, intervino en el debate temático de la Primera Comisión de la Asamblea General de las Naciones, titulado “Armas nucleares”. Al sumarse a la declaración de Indonesia, en nombre del Movimiento de Países No Alineados, y de Kazajstán, en nombre de los Estados Partes y Signatarios del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, la funcionaria se refirió a la falta de progresos en materia de desarme nuclear, a pesar de obligaciones y compromisos que exigen un mundo libre de armas nucleares.
Lamentó que, tras casi 8 décadas de que el mundo conociera las nefastas consecuencias de las bombas nucleares lanzadas por los Estados Unidos en 1945 sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, aún existan más de 12 mil ojivas nucleares, suficientes para destruir varias veces el planeta. Llamó a globalizar, con urgencia, la proscripción categórica de la existencia, el uso y la amenaza del uso de las armas nucleares y de todo tipo de ensayo nuclear, mediante la universalización del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN). Señaló que la adhesión de tres nuevos países a este trascendental instrumento, este año, tributa a ese propósito. Expresó confianza en que la Tercera Reunión de Estados Parte del Tratado contribuirá también a ello. Consideró esencial, igualmente, la entrada en vigor del Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares.
Se refirió al gran aporte de la región de América Latina y el Caribe, al ser la primera Zona Libre de Armas Nucleares en un área densamente poblada, posteriormente proclamada como Zona de Paz, y al contar con el mayor número de Estados Parte en el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares y donde todos los países son Parte del Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares y del Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares.
Abogó por el establecimiento de una Zona Libre de Armas Nucleares y Otras Armas de Destrucción Masiva en el Medio Oriente y apoyó el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar la investigación, producción y utilización de la energía nuclear con fines pacíficos.
Culminó haciendo un llamado a honrar la promesa colectiva de ofrecer la más alta prioridad al desarme nuclear, sin más dilación ni condicionamientos.
Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas.

