Tal pronunciamiento fue realizado por el embajador y representante permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, Pedro Luis Pedroso Cuesta en la ceremonia de traspaso de la Presidencia del Grupo de los 77 y China, de la República de Guinea a la República islámica de Pakistán, quien lo ejercerá a lo largo de este año.
En su discurso Pedroso Cuesta reconoció la entrega y el liderazgo ejercidos por la República de Guinea, en particular el empeño del embajador Aly Diane, representante permanente de la República de Guinea, y su equipo. Además, dio la bienvenida a la República Islámica del Pakistán, convencido -dijo- de que bajo la guía del embajador Munir Akram, representante permanente de la República Islámica del Pakistán, y su equipo, el Grupo de los 77 y China continuará promoviendo y defendiendo los intereses de los países del Sur con el gran desafío de trabajo impuesto por la pandemia de la COVID-19.
El representante cubano ratificó al embajador Munir Akram el apoyo de Cuba en sus gestiones, le deseó éxitos y le expresó la plena disposición de la isla a seguir fortaleciendo los lazos históricos entre ambas naciones.
Más adelante Pedroso expresó sus consideraciones sobre el consenso como un principio básico que debe ser preservado en el funcionamiento del Grupo, y que los métodos de trabajo actuales, así como las prácticas establecidas que han guiado su labor y decisiones son claros y coherentes, y le han permitido -a lo largo del tiempo- mantener su unidad y solidaridad, especialmente en los momentos de grandes diferencias entre nuestros miembros.
Dijo que: “el G-77 representa más de la mitad de la población mundial y dos tercios de los Estados Miembros de la ONU. Es por ello que nuestra diversidad constituye nuestra fortaleza. Nos corresponde liderar los intereses y aspiraciones de pueblos en desarrollo en el complejo contexto internacional actual, sobre la base de un multilateralismo fortalecido y una mayor cooperación internacional y solidaridad, incluido una renovada cooperación Sur-Sur entre nuestros pueblos.
“Dentro y fuera de las Naciones Unidas, el G-77 se ha convertido en un baluarte en defensa de la unidad, la solidaridad, la cooperación y la consecución del derecho al desarrollo para nuestros países, así como en pos de los esfuerzos por alcanzar un orden internacional más justo y equitativo”, concluyó.
Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas
