París, 2 de octubre de 2025 – La obra Estudio para el mural “La Reconcentración”, del destacado pintor cubano Leopoldo Romañach, ha sido incluida en el novedoso Museo Virtual de Bienes Culturales Robados de la UNESCO, una herramienta pionera en la lucha global contra el tráfico ilícito de patrimonio. La pieza cubana es, hasta el momento, la única de un pequeño Estado insular en desarrollo de América Latina y el Caribe que se presenta en esta plataforma, resaltando el valor universal de su testimonio histórico y artístico.
La inclusión de esta obra subraya la activa y constante colaboración de Cuba con la UNESCO en materia de protección del patrimonio cultural. Asimismo, constituye una oportunidad excepcional para presentar al mundo una joya de las artes plásticas cubanas que, lamentablemente, fuera extraída de los fondos del Museo Nacional de Cuba.
De acuerdo con los expertos cubanos del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, el óleo sobre lienzo Estudio para el mural “La Reconcentración” fue realizado por Leopoldo Romañach (1862–1951) entre 1928 y 1930, como preparación para un mural en el Capitolio Nacional de La Habana. El proyecto, destinado a representar un episodio trágico de la historia cubana, nunca se concretó debido a la crisis económica de 1929. Romañach conservó los bocetos, legados luego al Museo Nacional de Cuba.
La obra refleja las consecuencias humanas de la política de reconcentración impuesta por el general Valeriano Weyler durante la Guerra de Independencia (1895–1898), que desplazó a miles de campesinos hacia ciudades fortificadas, donde el hambre y las enfermedades provocaron una catástrofe humanitaria. La escena muestra a una familia devastada por la pérdida de un niño, evocando vulnerabilidad, duelo y sufrimiento colectivo. Su composición, con resonancias de la iconografía cristiana de la Piedad, refuerza el impacto simbólico y memorial de la obra para la cultura cubana.
En el marco de Mondiacult 2025, la UNESCO lanzó el Museo Virtual de Bienes Culturales Robados, el primero de su tipo en el mundo. Se trata de una experiencia inmersiva que reúne más de 240 objetos culturales robados, presentados en 2D y 3D, junto con las historias y voces de sus comunidades de origen.
Más que un museo, es una herramienta para sensibilizar sobre el tráfico ilícito, impulsar políticas de protección más sólidas, fortalecer la investigación sobre la procedencia y promover la cooperación internacional para la restitución.
