La diplomática abogó por el tratamiento holístico de este fenómeno, mediante el enfrentamiento directo, la prevención y con acciones concretas para erradicar sus causas raigales. Subrayó además que el terrorismo no puede ni debe vincularse con ninguna religión, nacionalidad, civilización o grupo étnico alguno; al tiempo que considera condenable toda acción que tenga por objeto alentar, apoyar, financiar o encubrir cualquier acto, método o práctica terrorista.
Rodríguez Abascal denunció la práctica nociva de determinados Estados de financiar, apoyar o promover actos subversivos de “cambio de régimen”, así como mensajes de intolerancia y odio contra otros pueblos, culturas o sistemas políticos, mediante el empleo de las modernas tecnologías de la información y las comunicaciones, la cual es violatoria de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional. Condenó también los actos unilaterales de determinados Estados de certificar conductas y elaborar listas políticamente motivadas, contrarias al Derecho Internacional, toda vez que estos actos socavan la autoridad central de la Asamblea General en la lucha contra el terrorismo e hizo un llamado a no aceptar que bajo la bandera de una supuesta lucha contra el terrorismo, determinados Estados lleven a cabo actos de agresión, directa o indirectamente contra pueblos soberanos, y se cometan flagrantes violaciones de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario.
La embajadora cubana recordó que en el caso específico de Cuba, los actos terroristas contra la isla han arrojado un saldo de 3 478 muertos y 2 099 discapacitados y denunció la bochornosa complicidad del Gobierno de los Estados Unidos en muchos de estos actos.
Misión Permanente de Cuba ante Naciones Unidas.
