La Operación Peter Pan fue una de las más secretas y siniestras campañas de subversión política ideológica organizada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia y las organizaciones contrarrevolucionarias, en su lucha contra la Tevolucion Cubana durante la Guerra Fría en los años 60.
Esta promovió y amparó lo que pareció ser un espontáneo proceso migratorio al manipular por parte de Washington el el tema de la Patria potestad de los padres cubanos sobre sus hijos. Por esta vía salieron de Cuba un total de 14 048 niños, muchos de ellos nunca volvieron a encontrarse con su padres.
Era la Cuba de 1960. Se producían en nuestro país profundos cambios en todos los órdenes que provocaron una gran conmoción. Una sociedad se fragmentaba y otra surgía, tenía lugar una radical polarización de la sociedad cubana; el gobierno de los Estados Unidos había comenzado aaplicar ya medidas y planes contra la naciente Revolución; los años 1959, 1960 y 1961 se caracterizaron por la ejecución de numerosos sabotajes:la explosión del vapor La Coubre, el incendio de la tienda por departamentos El Encanto; los bombardeos de los aeropuertos de Santiago de Cuba y de San Antonio y Ciudad Libertad en La Habana; la invasión por Playa Larga y Playa Girón en abril de 1961.
En el orden interno tenían lugar conflictosen instituciones educacionales dirigidas por un sector dominante del clero, conformado fundamentalmente por sacerdotes españoles; se creaban organizaciones clandestinas contrarrevolucionarias. El Gobierno Revolucionario respondía a las agresiones con un proceso ascendente de radicalización: intervención de las refinerías de petróleo, nacionalización con compensación de todas las grandes empresas propiedad del capital foráneo y nacional, nacionalización de las escuelas privadas, la expulsión de los sacerdotes católicos extranjeros que manifestaban una actitud de enfrentamiento al proceso que tenía lugar en el país.
En ese contexto los Estados Unidos comienza a aplicar, con relación a Cuba una nueva política migratoria que no tenía antecedentes, crea la categoría de refugiados políticos; el 3 de enero de 1961 se produce la ruptura de las relaciones de los Estados Unidos con Cuba y el cierre de su embajada en La Habana.
No es posible obviar el financiamiento millonario al Programa de Refugiados Cubanos aprobado por el gobierno de los Estados Unidos. Cifras que tuvieron un significativo ascenso en los años comprendidos entre 1961 y 1963 (de más 4 millones, a más de 38 y a más de 56, sucesivamente).
Forma parte significativa de ese entramado una multiplicidad de factores que también inciden en las decisiones de los padres que gestionaron y autorizaron el éxodo de sus hijos, de miles de niños cubanos. Entre ellos cabe mencionar la propaganda en torno a la llamada patria potestad o la pérdida de la patria potestad y contra la Campaña de Alfabetización a través de Radio Swam, creada desde mayo de 1960 y que trasmitía desde la isla de igual nombre, perteneciente a Honduras; el tradicional miedo al comunismo sembrado durante décadas entre la población de la isla; el temor a una inminente guerra civil a partir del presupuesto que se produciría la invasión armada de Estados Unidos. La labor de los sectores más reaccionarios de la iglesia católica, los púlpitos religiosos se convirtieron en tribunas para enfrentar el proceso revolucionario que tenía lugar en el país. No puede dejarse a un lado el criterio que el regreso de los hijos sería rápido o que los hijos se fueran delante y ellos irían detrás u otros como el temor de los padres a que sus hijos se involucraran en hechos contra la Revolución o que se sumaran a las ideas revolucionarias.
Los rumores, lanzados con toda intencionalidad, encontraron terreno fértil en los más sensibles sentimientos de maternidad y paternidad en quienes por su origen de clase, por la educación precedente o por añejas aspiraciones no supieron o no pudieron comprender que formaban parte de una horrenda manipulación.
En este libro podrán encontrar también el reflejo de algunas de las consecuencias de aquella separación: familias que nunca se unificaron, reencuentros en los que al decir de Candi Sosa, refiriéndose a su experiencia a la llegada de sus padres: «…eran las mismas personas, verdaderamente, las personas que se reunieron tenían los rostros familiares pero los seres que habitaban esos rostros ya no eran conocidos”; hijos que se negaron a abandonar a sus padres adoptivos y rechazaron a los biológicos cuando estos llegaron; padres e hijos que volvieron a estar juntos pero que no podían comunicarse: el idioma se había convertido en una barrera.
Se produjeron rupturas que no pudieron ser reparadas, resentimientos, sentimientos de culpa. Para algunos esa separación fue para siempre.
Cuando se aborda un tema como la Operación Peter Pan a través de la voz y la óptica de entrevistados que tienen su visión de aquellos acontecimientos cada cual expone «su verdad». Unos justifican su actuar y dicen no retractarse, otros describen su dolor, pero hay una realidad genuina y auténtica, en la que es difícil que no coincidan nuestros posibles lectores: no es posible la indiferencia ante el recuerdo de las lágrimas de los niños. Y para contribuir de alguna manera a que estos hechos no se repitan nunca más, a que el llanto infantil no humedezca otras almohadas, se hizo este libro. Este fue el cometido que nos trazamos quienes trabajamos en él. Serán los lectores quienes digan la última palabra.
Fuente: Prensa Latina/CubaDebate
Mas en:
http://www.cubadebate.cu/opinion/2014/02/26/operacion-peter-pan-en-testi...
https://www.granma.cu/cuba/2024-12-25/como-el-gobierno-de-ee-uu-convirti...
https://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-229476-2013-09-21.html
https://www.resumenlatinoamericano.org/2025/05/04/cuba-operacion-peter-p...
https://bohemia.cu/los-ninos-rehenes-del-diferendo/
