Los cubanos presentes intervinieron y debatieron sobre el significado de las nuevas agresiones contra la isla y, desde sus diversas experiencias y posiciones, expresaron su firme apoyo y total solidaridad con el pueblo cubano.

En este sentido, el grupo de cubanos residentes en Suiza emitió una declaración que a continuación compartimos:

Berna, 31 de enero de 2026
Declaración de los cubanos residentes en Suiza que aman a una Cuba libre y soberana.
Nosotros, cubanos residentes en Suiza, hijos de una isla que llevamos tatuada en la memoria y en la sangre, afirmamos nuestra voluntad inquebrantable de defender la soberanía, la dignidad y el derecho irrenunciable de Cuba a decidir su propio destino. Aunque la distancia nos separe físicamente de la tierra que nos vio nacer, ningún kilómetro puede apagar el compromiso con un país en el cual, primero con José Martí, y luego con Fidel, aprendimos a ser libres, justos, profundamente humanistas y soberanos.
Luchamos, desde donde estamos, contra toda forma de dominación, imposición o injerencia que pretenda torcer el rumbo de nuestra nación. Luchamos por la justicia social, por la equidad, por la cultura viva que nos formó, por la memoria de quienes entregaron su vida para que Cuba permaneciera de pie. Luchamos para que el futuro de nuestro pueblo esté guiado por la ciencia, la educación y la dignidad plena del ser humano.
Rechazamos y condenamos cualquier intento de convertir a Cuba en escenario de intereses ajenos a su pueblo, ya sea mediante la violencia, la manipulación o el tráfico de aquello que destruye vidas y corrompe sociedades. Nuestro compromiso es con la vida, con la paz, con la soberanía y con la posibilidad de un país donde nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan crecer sin miedo y sin cadenas.
Cuando el desaliento intente abrirse paso, recordamos que venimos de una historia de resistencia, de montañas que guardan juramentos y de mares que han visto nacer sueños imposibles. Recordamos que la dignidad no se negocia y que ningún disfraz de modernidad justifica renunciar a los principios que sostienen a una nación.
Cuba es más que un territorio: es una ética, una sensibilidad, una manera de entender la justicia. Y desde esta tierra de montañas nevadas, afirmamos que seguiremos en pie, unidos por el amor a nuestra patria y por la convicción de que un principio justo —como escribió el Apóstol— puede más que cualquier ejército.
