Señora Coordinadora:
Se debe fortalecer la protección de los hospitales, del personal sanitario y de los heridos y enfermos en los conflictos armados. Compartimos la preocupación por el incremento de ataques, daños y afectaciones al funcionamiento de instalaciones médicas en diversos escenarios contemporáneos.
Favorecemos que en el documento se refuerce la referencia a que toda actividad internacional relacionada con instalaciones médicas debe realizarse con pleno respeto a la soberanía, independencia política e integridad territorial de los Estados.
Debe resaltarse en el texto la necesaria unión de la protección de centros sanitarios a la protección de redes eléctricas, sistemas de agua potable, saneamiento, telecomunicaciones y cadenas logísticas, indispensables para el funcionamiento de los servicios de salud.
Las instalaciones médicas deben ser beneficiarias de uno de los niveles más altos de protección en el DIH.
Como se indica en el documento, cuando una parte de un hospital califique como objetivo militar, deben priorizarse alternativas menos dañinas para la instalación sanitaria y respetarse rigurosamente la proporcionalidad, incluyendo los efectos sobre el sistema de salud en su conjunto.
Apoyamos la referencia que se hace en el texto a las medidas sobre el acceso continuo de los hospitales a suministros, electricidad, agua y combustible.
En ese contexto, reiteramos la importancia de tener debidamente en cuenta el impacto negativo que tienen las medidas coercitivas unilaterales para los Estados que las sufren, tanto en la eficacia de las obligaciones humanitarias asumidas por estos, como en su capacidad efectiva para implementar y dar cumplimiento a las normas del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
La delegación cubana seguirá contribuyendo activa y constructivamente a este proceso para fortalecer el Derecho Internacional Humanitario.
Muchas gracias.
