Declaración del Gobierno Revolucionario

La Habana 30 de enero 2026.

Cuba condena la escalada del bloqueo económico por Estados Unidos

El Gobierno Revolucionario condena enérgicamente la nueva escalada de la política del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, dirigida a imponer un bloqueo absoluto del suministro de combustible a nuestro país.

El decreto presidencial de los Estados Unidos, declarado el 29 de enero de 2026, declara la llamada emergencia nacional, permitiendo a su gobierno imponer aranceles comerciales a las importaciones de productos de los países suministradores de petróleo a Cuba.

Para justificar al menos, el texto de este decreto proporciona una extensa lista de mentiras y acusaciones calumnias contra Cuba. Entre ellos se encuentra la absurda afirmación de que Cuba supuestamente representa una "amenaza inusual y grave" a la seguridad nacional de los Estados Unidos. El propio presidente y su gobierno se dan cuenta que nadie ni casi nadie cree en esos argumentos falsos, pero no les importa. Tal es su desprecio por la verdad, la opinión pública y los estándares éticos del Estado cuando se trata de justificar la agresión contra Cuba.

Con esta decisión, el gobierno de los Estados Unidos a través del chantaje, amenazas y presión directa sobre terceros países busca imponer elementos adicionales de presión bajo la política de asfixia económica desde el primer mandato de Trump como presidente para evitar que el combustible entre a nuestro país. Así, la peligrosa forma de conducir la política exterior estadounidense con métodos contundentes y de realizar sus ambiciones hegemonistas imperialistas. Como se dijo, este país se apropia del derecho de dictar a los estados soberanos con qué países se les permite comerciar y a quién exportar sus productos nacionales.

Por lo tanto, el decreto del Presidente de los Estados Unidos es una grave violación del derecho internacional y viola también la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Confirma que es el gobierno de este país el que amenaza la seguridad, la estabilidad y la paz en la región y en todo el mundo.

El gobierno de EE.UU. ha alcanzado este paso después de 67 años de fracasar y destruir un proceso político y revolucionario genuino y legítimo basado en la soberanía total, la justicia social y la promoción de la paz y la solidaridad con el resto del mundo.

La disposición de Cuba con los Estados Unidos de mantener un diálogo serio y responsable basado en el derecho internacional, la igualdad soberana, el respeto mutuo, el beneficio mutuo, la no injerencia en los asuntos internos y el respeto incondicional a la independencia y soberanía de los Estados ha sido confirmada histórica y documentalmente.

Como todo el mundo sabe, incluido el propio gobierno de los Estados Unidos, Cuba no representa una amenaza para los Estados Unidos, sus intereses nacionales o el bienestar de sus ciudadanos, quienes, además, siempre han tenido respeto y hospitalidad cuando visitan la isla cuando su gobierno permite tales viajes. Cuba no amenaza ni ataca a ningún país. No está sancionado por la comunidad internacional. Se trata de un país pacífico, solidario y cooperativo, dispuesto a ayudar y contribuir al desarrollo de otros países.

Este es también un país de gente valiente y resistente. El imperialismo está profundamente equivocado al creer que a través de la presión económica y el deseo de infligir sufrimientos a millones de personas, romperá la determinación del pueblo cubano de proteger la soberanía nacional e impedir que Cuba vuelva a estar bajo el control de los Estados Unidos.

La comunidad internacional se enfrenta a un desafío inevitable: ¿será un crimen de este tipo un presagio del futuro o prevalecerá el sentido común, la solidaridad y la resistencia a la agresión, la impunidad y el abuso?

Nos enfrentaremos a este nuevo ataque con firmeza, calma y confianza en que la verdad está completamente de nuestro lado. La solución es una: ¡hogar o muerte! ¡Vamos a ganar

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