Discurso de la Embajadora Ana Silvia Rodríguez Abascal, Representante Permanente Alterna, Encargada de Negocios a.i., de Cuba ante las Naciones Unidas, en el acto para recordar el quinto aniversario de la liberación de los 5 Héroes

Queridos amigos de la solidaridad:

Estimados presentes:

En primer lugar, queremos agradecer la invitación a compartir con ustedes, no como funcionarios diplomáticos, sino como hermanos de lucha.

Si estamos aquí hoy celebrando el quinto aniversario de la liberación de los 5 héroes cubanos se lo debemos en gran parte a ustedes, se lo debemos a las más de dos mil organizaciones en 154 países, que durante 15 años; que hicieron suya la causa de los Cinco, nos acompañaron y lucharon codo a codo con los cubanos por su liberación. La solidaridad internacional fue inmensa y jugó un rol importante de denuncia y concientización a favor de los antiterroristas cubanos. 

Volantes durante la Copa del Mundo en Brasil, una bandera izada en la Antártida, escalar el Aconcagua en Argentina para colocar la bandera de los Cinco en la cima, bicicletazos a lo largo de Cuba, una página en el New York Times sobre el caso, manifestaciones frente a Embajadas de Estados Unidos, frente a la Casa Blanca fueron algunas de esas incesantes muestras de solidaridad que daban fuerza a los Cinco durante los largos años de soledad en la cárcel.

La liberación de los Cinco, no fue un regalo o concesión alguna del Gobierno de los Estados Unidos, la liberación de nuestros héroes fue resultado también de una batalla constante y victoriosa de la mano de todo un pueblo y familiares, del gobierno cubano, que nunca abandonó a sus hijos. Se lo debemos también al Comandante Fidel Castro Ruz, quien nunca claudicó, ni perdió la fe en la victoria, quien con su liderazgo y visión estratégica condujo la batalla por su liberación y que tan temprano como junio de 2001, aseveró: “Los Cinco son un quinteto de gigantes...solo les digo una cosa: Volverán!". Y volvieron

También hay que reconocer el trabajo llevado a cabo por Raúl Castro, quien no descansó hasta cumplir lo que Fidel había prometido.

Más que el acto físico de la liberación de nuestros hermanos Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y Antonio Guerrero Rodríguez, el 17 de diciembre de 2014, lo que celebramos hoy aquí es el triunfo, de la justicia, de la razón, del valor, de las convicciones revolucionarias, de la fuerza de la solidaridad, el triunfo del patriotismo.

Venimos a reconocer a cinco hombres que no buscaban, premios o glorias personales, solo trataban de prevenir e impedir actos terroristas contra su pueblo. Se ganaron el título de héroes porque nunca claudicaron a sus principios a pesar de las vejaciones, a pesar de las largas e injustas condenas, porque asumieron con entereza los rigores de la prisión, que fue para ellos sumamente severa, incluido el famoso hueco, porque jamás lograron doblegar el espíritu de resistencia que siempre vivió en cada uno de los Cinco.

Se convirtieron en héroes, porque en un acto de total altruismo pusieron primero a su patria y su pueblo por encima de intereses personales y familiares. Nunca olvidaré el alegato de defensa de Gerardo, sobre quien pesaban dos cadenas perpetuas y 15 años más de prisión y cito>

“Su señoría, la Fiscalía considera, y así lo ha pedido, que debo pasar el resto de mi vida en una cárcel. Confío en que, si no es en este, en algún otro nivel del sistema, la razón y la justicia prevalecerán por encima de los prejuicios políticos y los deseos de venganza y se comprenderá que no hemos hecho ningún daño a este país que merezca semejante condena. Pero si así no fuera, me permitiría repetir las palabras de uno de los más grandes patriotas de esta nación, Nathan Hale, cuando dijo: ‘Solo lamento no tener más que una vida para entregar por mi patria’”.

Dear comrades

René González Sehwerert, Fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y Antonio Guerrero Rodríguez, sufrieron en Miami un proceso politizado y plagado de arbitrariedades, anulado por decisión unánime de los tres jueces de la Corte de Apelaciones de Atlanta en 2005 que lo definieron como “una tormenta perfecta” de prejuicios y hostilidad.

Pese a ello, el proceso para restablecer la justicia se prolongó hasta convertirse en uno de los más dilatados de la historia norteamericana.

La monstruosa injusticia sólo podía explicarse políticamente. Era consecuencia del odio irracional que acompañó siempre al propósito imperial de destruir a la Revolución y apoderarse nuevamente de Cuba. La inmensa mayoría del pueblo norteamericano nunca conoció de la brutal arbitrariedad, porque el proceso sufrió la más férrea censura de los grandes medios de comunicación.

Por otro lado, y como prueba del honor del pueblo estadounidense, fueron muchas las voces dentro del propio Estados Unidos que se levantaron y manifestaron a favor de la causa de los Cinco y de Cuba. Esas mismas voces, reconocieron que ellos ayudaron a poner fin a la ola de atentados terroristas que sufrió La Habana durante los 90, a cargo de grupos de extrema derecha de Miami y aupados por la CIA. Los héroes cubanos, de alguna manera ayudarían a desenmascarar el doble rasero del gobierno estadounidense, quien por una parte llamaba a la guerra contra el terrorismo y por otra albergaba a personajes como Luis Posada Carriles y organizaciones como "Hermanos al Rescate" y la infame "Fundación Nacional Cubano Americana".

La liberación de los tres últimos héroes constituyó un paso indispensable para avanzar hacia una relación más civilizada entre Cuba y Estados Unidos; camino que vemos hoy brutalmente entorpecido por la actual Administración, a cuyo oído susurran los mismos herederos anticubanos, de aquellos contra los que los Cinco lucharon.

Fernando González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, René González, y Gerardo Hernández son la mejor muestra del hombre nuevo definido por el Che en tanto su entrega, desinterés, valor y nobleza. Hoy trabajan por una Cuba próspera, en paz y socialista, por el camino elegido legítimamente por nuestro pueblo. El descanso que se habían ganado no quisieron tomarlo y como ejemplo de revolucionarios incansables, se sumaron inmediatamente a las tareas que el momento actual impone.

Sirva su historia como día de celebración de amistad entre nuestros pueblos, y como recordación perenne de que existen fuerzas extremistas y neoconservadoras que siempre intentarán impedirla.

Sirva además este día, para recordar al imperecedero Comandante en Jefe Fidel Castro y los valores universales que defendió, como voz de los desposeídos de esta tierra. 

Vivan los Cinco Héroes!

Viva la amistad entre los pueblos de Cuba y Estados Unidos!

Patria o Muerte, Venceremos!

 

 

 

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