El cerco de la infamia: de Eisenhower a Trump

La Habana, 29 de abril de 2026. A solo un mes del triunfo de la Revolución, el 6 de febrero de 1959, el Banco Nacional de Cuba informó a las autoridades estadounidenses, según consta en registros del Minrex, que su depósito en entidades bancarias norteamericanos era de 424 millones de dólares, --dinero robado por funcionarios de la derrotada dictadura de Fulgencio Batista--. Pese al reclamo oficial, ni un solo centavo fue devuelto.

Se convertía así esta injustificada y arbitraria decisión del gobierno de Dwight D. Eisenhower en el antecedente que marcó el punto de partida de la historia de ilegales apropiaciones de recursos de la nación cubana por parte de los Estados Unidos.

Paso a paso el bloqueo comienza a materializarse, aún sin formar parte de la madeja “legal” que hoy lo sustenta.

En 1960, EE. UU. restringe la exportación de combustible a Cuba y el presidente Eisenhower decreta la reducción de 700 mil toneladas de la cuota azucarera antillana en el mercado norteamericano.

Este crucial segundo año de existencia de la Revolución fue sellado con dos medidas en el ámbito del comercio exterior de Cuba: Estados Unidos prohíbe las exportaciones de todo tipo hacia la isla, a la vez que suprime totalmente la adquisición de la cuota azucarera cubana para los tres primeros meses de 1961.

Con la asunción al poder de John F. Kennedy continúa en marcha el progresivo cerco a todo asidero económico del Gobierno revolucionario. Simultáneamente desde la Casa Blanca se anuncia la ruptura de relaciones diplomáticas con La Habana y la suspensión total de la cuota azucarera para 1961.

Es precisamente Kennedy quien da un paso de dramática trascendencia histórica para Cuba: Mediante la proclama 3447, puesta en vigor el 7 de febrero de 1962, convierte en instrumento “legal” el cerco económico que ya se aplicaba sobre las exportaciones e importaciones.  

En julio de 1963 entró en vigor el Reglamento para el control de los activos cubanos, que prohibiendo todas las transacciones con Cuba y congelando los valores del Estado cubano dentro de EE. UU. En mayo de 1964, el Departamento de Comercio implanta la prohibición total de embarques de alimentos y medicinas a la vecina nación, aunque en la práctica estas ya no se efectuaban.

La red de instrumentos “legales” contra La Habana continúa fortaleciendo su tejido: El 23 de octubre de 1992, George H. W. Bush firma la Ley Torricelli y el 12 de marzo de 1996 se aprueba la Ley Helms-Burton --de marcado alcance extraterritorial--, bajo la presidencia de Clinton.

Sucesivas administraciones, republicanas o demócratas, aun con algunas acciones de reconocimiento a la errática política de bloqueo, como ocurrió con Obama, nunca aplicaron la autoridad ejecutiva para eliminarlo. En lo esencial se mantuvo intacto.

Con la ascensión al poder de Donald Trump, el 20 de enero de 2017, se produce una escalada de presiones sin precedentes. La nueva administración aplica 243 medidas coercitivas unilaterales contra Cuba para tratar de dar “el golpe final” a las bases de la estructura socioeconómica desarrollada por la Revolución. También se incluye al país en la lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo.

Trump es sucedido en la Casa Blanca por el demócrata Joe Biden el 20 de enero de 2021, pero ningún paso de trascendencia marca en sus cuatro años de gobierno la política hacia Cuba. La vuelta de tuerca dada por su antecesor republicano sigue atascada por el óxido.

A partir de enero de 2025, tras reasumir en su segunda etapa de gobierno, Trump refuerza, matizada con mentiras y amenazas, su agresiva postura anticubana con medidas más radicales: el 30 de junio de ese propio año, dicta un nuevo memorando que amplía el documento similar firmado por él en su primer período en la Casa Blanca.

Los pasos dados por el nuevo “emperador” alcanzan su clímax con el cerco petrolero con el cual pretende inútilmente quebrar la voluntad del pueblo cubano. El ejemplo de voluntad y resistencia marcará un hito.

Las aspiraciones de doblegar a Cuba se han estrellado contra la unidad y firmeza de los hombres y mujeres de esta tierra: Los cubanos sobrevivimos y trabajamos, como desafío admirable de una sociedad que ha sabido crecerse ante la adversidad con entrega y sacrificio y que continúa confiando en un mañana mejor.

 

Tomado de CubaSi

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