El cinismo del Gobierno de Estados Unidos y su Embajada

Sólo días atrás varios diarios y agencias de prensa se hacían eco de la noticia que el banco privado suizo EFG International había acordado pagar al Departamento del Tesoro de EEUU la suma de 3.7 millones de USD como sanción por el crimen de permitir que sus sucursales tramitaran transacciones financieras cubanas destinadas a la compra de alimentos, o medicinas u otros productos de primera necesidad para la población de la isla caribeña. La noticia es otra muestra del intento del Gobierno de EEUU en tratar de provocar por todos los medios posibles, el mayor daño y afectación a la vida cotidiana del pueblo cubano, mediante el criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por más de 63 años.

Las operaciones relacionadas con nuestro país son objeto de escrutinio y persecución constantes. Eso significa que desde hace muchos años las agencias de EE.UU., principalmente el Departamento del Tesoro, buscan interrumpir, obstaculizar, encarecer, penalizar y confiscar las transacciones financieras de Cuba

Como consecuencia, decenas de bancos en el mundo se niegan de forma recurrente a realizar transacciones bancarias legítimas, sin importar que se trate de compras para adquirir alimentos, medicamentos, materias primas, combustible, oxígeno, piezas y otros bienes imprescindibles para el sostenimiento de la sociedad.

Otra de las acciones más repudiables por su carácter violatorio del derecho internacional y su crueldad, fue el impedimento del traslado de combustible a Cuba a partir de 2019. Solo ese año, fueron penalizadas 53 embarcaciones y 27 compañías.

Se trata de una modalidad distinta del bloqueo, no aplicada con anterioridad, pero que responde directamente a los esfuerzos por amenazar, ejercer coacción, infundir miedo y sancionar a todo el que se involucre en el suministro de este importante rubro al país, desde navieras, hasta aseguradoras, bancos, personas y gobiernos.

El alcance de esta persecución que parece medieval es atroz; impacta en la situación eléctrica del país, en las producciones, en el transporte. Pese a enormes esfuerzos del gobierno cubano y gestiones que no siempre tienen visibilidad pública, pero involucran a multiplicidad de organismos y actores, la realidad es que prevalece el temor a tratar con Cuba.  

Mientras esto sucede, voceros de la Administración norteamericana, incluyendo su embajada en La Habana, hacen gala del más descarnado cinismo pidiendo que se respeten los derechos humanos y se atiendan las urgentes necesidades y carencias de la población en Cuba.

Es precisamente el bloqueo, la mayor violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todas las cubanas y cubanos. Por su declarado propósito y el andamiaje político, legal y administrativo en el que se sustenta, califica como un acto de genocidio a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948.

El Gobierno de EEUU da la espalda al prácticamente unánime reclamo de la Comunidad Internacional que por más de 30 años, viene expresando su total rechazo en la Asamblea General de las Naciones Unidas, a  la atrocidad de las medidas coercitivas estadounidenses con las cuales ha tenido que convivir el pueblo cubano por más de 60 años.

EmbaCuba Antigua y Barbuda

 

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