El desarrollo de la educación y el deporte son afectados por las limitaciones que impone el bloqueo estadounidense a la isla.

Nueva York, 28 de septiembre de 2018.  El acceso universal y gratuito de todos los cubanos a la educación, la cultura y el deporte,  ha sido un objetivo fundamental de la Revolución, cuya última muestra lo constituyen los   8 180 millones de pesos asignados en el presupuesto estatal, lo que garantiza una matrícula de 1 millón 775 mil estudiantes en las enseñanzas Preescolar, Primaria y Media y de 185 mil estudiantes en la Educación Superior. Esto además, ha sido reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), quien ha indicado que Cuba es el país de América Latina y el Caribe con mayor índice en el desarrollo de la educación.

A pesar de estos esfuerzos, el bloqueo de EE.UU. contra Cuba también impacta al sector educacional. Los principales perjuicios están determinados, entre otras, por el pago de tarifas encarecidas por concepto de flete para la transportación de los productos adquiridos en mercados lejanos; la falta o insuficiencia de algunos medios y recursos para la docencia y la investigación, debido a sus costos más elevados en otros mercados; el acceso limitado a la información científica y a herramientas informáticas necesarias para la producción de multimedias educativas y los obstáculos para recibir los pagos por los servicios profesionales que se ofertan en el extranjero.

Debido a las prohibiciones que impone el bloqueo, Cuba no puede adquirir las máquinas mecánicas de escritura en Braille PERKINS, en tanto son fabricadas y comercializadas en los Estados Unidos; También ocurre que varios centros cubanos de educación superior como la Universidad de La Habana y la Universidad Tecnológica de La Habana, han reportado una disminución significativa en la matrícula de estudiantes y/o especialistas procedentes de EE.UU. en talleres, cursos de posgrados y eventos debido a las limitaciones que impone el gobierno estadounidense.

El deporte cubano, por su parte,  ve disminuida su capacidad de importar implementos deportivos de marcas estadounidenses, muchos de ellos de uso obligatorio, según lo estipulado en los reglamentos oficiales de las Federaciones Internacionales; a la par que las escuelas de formación deportiva cubanas ven restringidas las posibilidades de adquirir medicamentos, recuperadores musculares y equipos con tecnología de punta, debido a las limitaciones para importar productos e insumos desde los Estados Unidos.

Podemos ilustrar dichas afectaciones con ejemplos concretos como: la utilización de la línea de crédito Nexy, otorgada al Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) para la adquisición de artículos deportivos en compañías japonesas, la cual se ha visto notablemente limitada, ya que estas empresas tienen su distribuidor comercial para  esta área geográfica en los Estados Unidos. Otro caso es el del  Laboratorio Antidoping de Cuba, uno de los laboratorios de referencia regional, que tuvo que adquirir el cromatógrafo de gases masa-masa, principal herramienta utilizada para detectar la presencia de drogas en los atletas, a un precio muchísimo más elevado que de  haberlo podido adquirir en los Estados Unidos.

Asimismo, un caso singular lo constituye la preparación de los atletas paralímpicos de la isla, quienes  no tienen acceso a implementos de última generación que se utilizan en competiciones de carácter internacional, debido a su procedencia estadounidense, cuando han demostrado su valía deportiva ampliamente.

 

Misión Permanente de Cuba ante Naciones Unidas.

 

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