En el Día de la Cultura Nacional, presentan en Berna el filme cubano Neurótica Anónima, del realizador y actor Jorge Perugorría

Berna, 20 de octubre de 2026. - En el marco de las jornadas por la Cultura Nacional, se presentó en la 15.ª edición del Festival de Cine Latinoamericano y Caribeño de Berna la película Neurótica Anónima, dirigida por Jorge Perugorría.
 
La función tuvo lugar en la sala Quinnie Cine Club, que completó su aforo, evidenciando el interés del público suizo por el cine cubano. La comedia, que explora con sensibilidad e inteligencia las tensiones de la vida contemporánea, fue recibida con entusiasmo por los asistentes. Su historia conectó de inmediato con la audiencia.
 
 
En sus palabras de bienvenida a los participantes —entre los que se encontraban los Embajadores de México, Venezuela, Panamá, Brasil y República Dominicana, así como el Director General Adjunto de la Unión Postal Universal (UPU) y los connacionales participantes del Encuentro Nacional de Cubanos Residentes en Suiza— la Embajadora Laura Ivet Pujol Torres destacó el papel de la emigración patriótica en la proyección de la cultura cubana y rindió homenaje a la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y a la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, concebidas por Gabriel García Márquez, Fernando Birri, Eduardo Galeano y el Comandante Fidel Castro, cuyas visiones fundacionales transformaron la producción cinematográfica del continente.
 
 
Intervención de la Embajadora Laura Pujol:
 
Es un honor estar nuevamente en esta 15.ª edición del Festival de Cine Latinoamericano y Caribeño de Berna, donde Cuba ha acompañado cada edición desde sus inicios. Agradezco al Grupo de Embajadas Latinoamericanas y Caribeñas en Suiza, y de manera especial a la Embajada de México, cuyo equipo, bajo el liderazgo de la Embajadora Cecilia Jaber, sostiene con excelencia y sensibilidad este espacio cultural que ya es referencia en Suiza. Mi reconocimiento también a la Alcaldía de Berna, cuyo apoyo constante hace posible esta celebración de nuestras cinematografías.
 
Deseo saludar con particular afecto a nuestros connacionales participantes en el Encuentro Nacional de Cubanos Residentes en Suiza, celebrado hoy aquí en Berna. Su presencia reafirma que la cultura cubana vive y se proyecta también desde la emigración, parte inseparable de nuestra nación.
 
Hoy celebramos en Cuba el Día de la Cultura Nacional, fecha en que recordamos que un 20 de octubre de 1868, apenas diez días después del alzamiento de La Demajagua y de la abolición de la esclavitud, se entonaron por primera vez en la iglesia de Bayamo las notas de nuestro Himno Nacional: ese himno que nos llama "al combate", a la dignidad, a nunca escapar ni plegarse, porque “en cadenas vivir es vivir en afrenta y oprobio sumidos”.
 
En este contexto tan especial, presentamos la película cubana Neurótica Anónima, una comedia que, desde la ironía y la ternura, explora las tensiones de la vida contemporánea: las expectativas sociales, la presión laboral, la búsqueda de equilibrio emocional y la necesidad de reírnos de nuestras propias contradicciones. Su protagonista, atrapada entre el caos cotidiano y sus inseguridades, emprende un viaje que revela algo profundamente humano: que la fragilidad también puede ser un camino hacia la lucidez.
 
Y es precisamente aquí donde quiero detenerme un momento. El cine cubano —y buena parte del cine latinoamericano y caribeño que celebramos hoy— tiene una raíz común: la visión que, en los años 80, compartieron Julio García Espinosa, Gabriel García Márquez, Fernando Birri, Eduardo Galeano y Fidel Castro. Ellos imaginaron que nuestros pueblos podían contar sus propias historias con libertad, rigor y belleza. El Cinema Imperfecto. De esa convicción nació la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y, poco después, la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, una institución que ha formado generaciones de cineastas de todo el mundo.
 
Por eso hoy he querido traer un clip histórico: un fragmento del discurso de Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, en el que reflexiona sobre la necesidad de crear un cine capaz de narrar nuestras realidades sin pedir permiso, sin imitar modelos ajenos y sin renunciar a la complejidad de nuestras culturas. Ese discurso —que es ya parte del patrimonio espiritual de América Latina— nos recuerda que muchas de las obras que disfrutamos en este festival, incluida Neurótica Anónima, nacen de aquella decisión colectiva de plantarle cara a la hegemonía mediática, no desde la confrontación estéril, sino desde la excelencia artística, la inteligencia colectiva y la riqueza cultural de nuestras naciones.
 
Gracias a la Alcaldía de Berna, a los organizadores del festival y al público que nos acompaña, estas historias encuentran hoy un espacio donde pueden ser vistas, escuchadas y celebradas.
 
Los invito a disfrutar Neurótica Anónima, una película que nos hará reír, pensar y reconocernos.
 
Muchas gracias.
 
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