En El Salvador el pensamiento martiano está vigente.

San Salvador, 29 de enero de 2026. Más de 70 amigos de Cuba en El Salvador, incluidos cubanos residentes, se congregaron este miercóles para celebrar la vida y obra del Héroe Nacional de Cuba y Apóstol de su independencia, José Martí, en su 173 natalicio. La conmovedora velada estuvo presidida por el embajador de Cuba en esta capital, Tomás Lorenzo Gómez.

El secretario general del FMLN, Manuel Chino Flores, en quien recayeron las palabras de cierre, recordó que Cuba ha vivido por décadas bajo amenazas y bloqueos imperialistas, pero que su pueblo unido, como demostrase la Marcha de las Antorchas, siempre ha luchado por su libertad y la unidad. Expresó su apoyo a la isla, quien ha compartido todo con los pueblos, dando incluso lo que no ha tenido; y extendiendo a América Latina sus logros en salud y educación.

Chino Flores, llamó a continuar fortaleciendo la solidaridad con Cuba, ahora amenazada por el imperio.

   

Colectivos miembros del Movimiento de solidaridad con Cuba –FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional), Capítulo Cuba del Centro Shafik Handal, Grupo 26 de Julio, Red de Solidaridad Operación Milagro El Salvador, FUSS (Federación Unitaria Sindical Salvadoreña), CIRAC (Coordinadora Intergremial Rafael Aguiñada Carranza), el Grupo Roque Dalton, ALGES (Asociación de lisiados de guerra de El Salvador), el Bloque de Resistencia Popular y las Asociaciones de Veteranas de la Guerra Civil de El Salvador- estuvieron presentes en el evento, resaltando en sus intervenciones el pensamiento antimperialista y latinoamericano de José Martí, así como su defensa de los oprimidos y la solidaridad entre nuestros pueblos.

          

La actividad incluyó el depósito de ofrendas florales para el Apóstol, cuya hermosa obra poética también fue homenajeada.  

Versos de Martí y pasajes de sus cartas y ensayos, fueron leídos, para ilustrar como su pensamiento mantiene plena vigencia, ganando especial relevancia ante el escenario regional actual: El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por ignorancia llegaría, tal vez, a poner en ella la codicia. 

Embajada de Cuba en El Salvador 

 

Intervención de la Embajada de Cuba en El Salvador, durante homenaje a José Martí en su 173 natalicio: José Martí a la luz del siglo XXI

Estimados amigos salvadoreños:

Estimados cubanos residentes:

Amigos todos:

José Martí nació un día como hoy, 28 de enero, pero de 1853, cuando Cuba era apenas la última colonia española en Latinoamérica, junto a Puerto Rico.

Desde adolescente, despertaron en él los sentimientos de independencia, soberanía y libertad para su Patria. Es por ello, que, con apenas 15 años, escribe Abdala, donde resonarían los versos:

¿Acaso crees
Que hay algo más sublime que la patria?

(…)

Quién a su patria defender ansía
Ni en sangre ni en obstáculos repara…

(…)

¡Nubia venció! muero feliz: la muerte
Poco me importa, pues logré salvarla…
¡Oh, qué dulce es morir, cuando se muere
Luchando audaz por defender la patria!

De esa manera, sella lo que sería el grito de independencia de nuestro país: independencia o muerte, para los mambises del siglo XIX; patria o muerte para nosotros los revolucionarios de las últimas 2 centurias.

Nuestro Héroe Nacional, además de poeta, periodista, cónsul y narrador, fue casi un profeta, alertando reiteradamente sobre los tremendos peligros que enfrentan nuestras tierras de América.

En uno de sus ensayos más conocidos, Nuestra América, así como en la sublime carta a su amigo Manuel Mercado, inconclusa al haber sido escrita el día antes de su caída en combate, alerta sobre

Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

(…) Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

 

Y profetiza: El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por ignorancia llegaría, tal vez, a poner en ella la codicia. Tal pareciese que Martí escribe hoy, porque su profundo pensamiento le hizo capaz de analizar no solo la realidad cubana, sino la de América entera, por donde caminó sin darse descanso.

No es de extrañar, que su más grande seguidor, Fidel Castro Ruz, junto a la que se llamó Generación del Centenario, se alzasen contra el dictador proyanqui, Fulgencio Batista, indicando que no se podía dejar morir al Apóstol en su centenario. Y como él, pusiesen acción y pensamiento a favor del pueblo cubano, pero más tarde, a favor de los pueblos de América.

A Martí hay que leerlo, con calma, pero con premura, ante los eventos que han dado inicio al año 2026.  A la luz del ataque vil a Venezuela, en el secuestro a un presidente constitucional y su esposa; en las amenazas sobre nuestra isla, en los chantajes a gobiernos, en las presiones viles y cobardes.

Están en peligro nuestra independencia y el desarrollo que se nos ha negado por las élites nacionales, cuales producen y dictan leyes siempre mirando hacia el Norte y no hacia sus propios pueblos.

Nuestro Apóstol fue un hombre de paz. Un hombre de amor. Un hombre de diálogo y entendimiento, pero al que no le tembló el alma para luchar por los oprimidos, como decía.

De esa manera, y viendo que para Cuba no había otro remedio que tomar las armas contra la metrópoli española, nos legó aquella frase de que “…el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber; y ese es el verdadero hombre.”

Así mismo pensaban los 32 hermanos cubanos caídos durante el infame ataque estadounidense a Venezuela. 32 cubanos que, como Martí, cayeron en férrea batalla, de cara al sol, en nombre de la Patria Grande de Bolívar.

Martí nació un 28 de enero, y dejaría este mundo un 19 de mayo de 1895. No escuchó a aquellos que le aconsejaron estar en la retaguardia. Fue ejemplo, guía; y está cada día más vivo, donde El deber de un hombre está allí donde es más útil.

 

 

 

 

 

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