Harare, 11 de junio de 2026 – La soberanía de Cuba es innegociable, enfatizó el viceministro de Relaciones Exteriores, Elio Rodríguez Perdomo, en una entrevista con el columnista Gibson Nyikadzino, del Grupo Editorial Zimpapers, para The Herald, el principal periódico de Zimbabwe.
El texto de las declaraciones se reproduce a continuación:
La soberanía de Cuba es «innegociable»
Desde el 1 de enero de 1959, la triunfante Revolución cubana ha sido perseguida implacablemente por Estados Unidos, con la esperanza de que cambiara el rumbo de sus acciones y renunciara a sus valores. Por mantenerse fiel a sus principios, Cuba ha sido castigada injustamente durante más de seis décadas. Al margen de la cuarta reunión ministerial de los coordinadores nacionales del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas, celebrada el martes, Gibson Nyikadzino (GN), de Zimpapers Politics Hub, entrevistó al Viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Elio Rodríguez Perdomo (ERP), para comprender cómo Cuba se desenvuelve en este complejo panorama político y avanza. A continuación, algunos extractos:
GN: ¿Cuáles son los principales factores estratégicos o económicos que impulsan la amenaza que enfrenta Cuba por parte de Estados Unidos?
ERP: Agradezco esta oportunidad de conversar sobre temas importantes para Cuba, especialmente en el contexto actual. El factor principal es la persistencia de la política hostil de Estados Unidos hacia Cuba, que refleja su antigua aspiración de subordinar a nuestro país a sus intereses políticos, económicos y geoestratégicos. Cuba no representa ninguna amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Lo que sí existe es la negativa de Washington a aceptar que el pueblo cubano ha optado por ejercer plenamente su derecho a la autodeterminación y a construir un proyecto político soberano e independiente. Como ha declarado el presidente Miguel Díaz-Canel, la política estadounidense hacia Cuba busca doblegar al pueblo cubano mediante el hambre y la miseria, tal como se describe en el infame memorándum de Lester Mallory de 1960. Más de seis décadas después, la esencia de esa política permanece inalterada. La hostilidad dirigida contra Cuba tiene como objetivo provocar un cambio político en nuestro país a través de la asfixia económica, el aislamiento financiero y la presión constante. Se trata de una política de dominación que no aceptamos de ninguna potencia y que es incompatible con los principios de soberanía e igualdad entre los Estados consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
GN: ¿Está Estados Unidos emitiendo alguna exigencia clara y urgente con respecto al cambio de régimen en Cuba o al control de sus recursos?
ERP: La política de Estados Unidos hacia nuestro país sigue estando fundamentalmente dirigida a promover un cambio de régimen y a revertir la decisión soberana del pueblo cubano de construir su propio modelo político, económico y social. Las declaraciones de altos funcionarios estadounidenses, incluido el Secretario de Estado Marco Rubio, así como las medidas adoptadas por la actual administración, demuestran la persistencia de una estrategia diseñada para aumentar la presión económica, política y diplomática sobre Cuba con el objetivo de provocar cambios internos que solo los cubanos tienen derecho a decidir. Los decretos ejecutivos anunciados el 29 de enero y el 1 de mayo de 2026 son ejemplos concretos de esta política. Estas decisiones intensificaron aún más las medidas coercitivas contra nuestro país, reforzaron los obstáculos al desarrollo económico y aumentaron las dificultades que enfrenta diariamente la población cubana.
GN: ¿Cómo se han reforzado estos decretos?
ERP: Han estado acompañados de una retórica cada vez más agresiva por parte de ciertos sectores políticos estadounidenses. Durante meses, hemos presenciado declaraciones irresponsables destinadas a reforzar la idea de una confrontación directa con Cuba o a presentar como legítimas formas de intervención que violan los principios más fundamentales del Derecho Internacional. También existe una campaña política y mediática destinada a fabricar pretextos para justificar una escalada de agresión contra nuestro país. Cuba ha advertido que ciertas acciones recientes parecen estar diseñadas para acercarnos a un escenario de agresión militar y crear condiciones favorables para nuevas provocaciones. La historia ha demostrado cómo, en diversas ocasiones, Estados Unidos ha utilizado acusaciones infundadas y campañas de desinformación para justificar acciones militares contra otros Estados soberanos. Nuestra posición ha sido, y seguirá siendo, absolutamente clara.
Cuba está dispuesta a dialogar con el Gobierno de los Estados Unidos sobre cualquier asunto de interés mutuo, siempre sobre la base de la igualdad soberana, el respeto mutuo, la reciprocidad y el pleno cumplimiento del Derecho Internacional. Lo que Cuba jamás aceptará es negociar bajo amenazas, coacción o condiciones impuestas desde el exterior. Nuestro orden constitucional, nuestro sistema político, económico y social socialista, nuestra independencia y nuestra soberanía nacional no son ni serán jamás objeto de negociación. Cualquier posible entendimiento entre nuestros dos países debe versar exclusivamente sobre asuntos bilaterales y respetar plenamente las prerrogativas soberanas de cada Estado. Esta ha sido siempre la posición histórica de Cuba.
GN: ¿Cómo diferencia el liderazgo cubano entre la voluntad del pueblo estadounidense y las políticas hostiles implementadas por la administración estadounidense?
ERP: El gobierno cubano distingue claramente entre el pueblo estadounidense y las decisiones adoptadas por ciertos sectores políticos dentro de los Estados Unidos. Las autoridades cubanas han expresado reiteradamente respeto y amistad hacia el pueblo estadounidense y reconocen que amplios sectores de la sociedad civil estadounidense, la comunidad académica, los grupos empresariales, las organizaciones religiosas y los ciudadanos comunes apoyan una relación normal y respetuosa entre los dos países. La política hacia Cuba a menudo ha estado marcada por grupos de presión minoritarios que han convertido la hostilidad hacia la isla en parte de sus agendas políticas internas. Durante períodos de mayor cooperación bilateral, se desarrollaron programas de cooperación científica, académica, cultural y sanitaria, lo que demostró el potencial de una relación constructiva. Cuba mantiene sus puertas abiertas a los ciudadanos estadounidenses y sigue comprometida con la posibilidad de una coexistencia civilizada basada en el respeto mutuo. No vemos al pueblo estadounidense como un enemigo. Los recibimos con respeto y hospitalidad. Son las restricciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos las que, durante muchos años, han limitado el pleno potencial de esa relación.
GN: ¿Cuál es su respuesta a la crítica de que La Habana utiliza la campaña de "máxima presión" y la retórica de las sanciones estadounidenses como pretexto para ocultar problemas económicos internos?
ERP: Esa narrativa busca minimizar el impacto real y devastador del bloqueo. Hoy, no hay un solo ámbito de la sociedad cubana que no se vea afectado por esta política unilateral y por las medidas adicionales de máxima presión adoptadas en los últimos años. Cuba nunca ha negado que enfrenta desafíos internos que deben ser abordados y resueltos por los propios cubanos. Sin embargo, cualquier análisis serio de la realidad cubana que ignore el impacto del bloqueo es inevitablemente incompleto y carece de objetividad. Durante más de seis décadas, Estados Unidos ha aplicado una política explícitamente diseñada para privar a Cuba de ingresos, obstaculizar su desarrollo económico y crear condiciones de penuria material para provocar un cambio político. Esta política afecta directamente a cada ciudadano, a cada familia y a cada sector de nuestra economía y vida social. El carácter extraterritorial del bloqueo agrava aún más sus efectos. Los bancos de terceros países se niegan a realizar transacciones con Cuba por temor a sanciones; las navieras y las aseguradoras cancelan contratos; las aerolíneas y los operadores turísticos sufren presiones; y los proveedores internacionales se abstienen de establecer relaciones comerciales legítimas. Esta política constituye una forma de guerra económica destinada a privar al pueblo cubano de sus fuentes de sustento y a utilizar sus necesidades más básicas como instrumento de presión política.
GN: ¿Cómo han reaccionado los países vecinos de la región y las organizaciones internacionales ante estas tensiones, incluyendo el Sur Global?
ERP: Cuba goza de un amplio y sostenido apoyo internacional en oposición a la política de bloqueo estadounidense. La comunidad internacional ha reconocido sistemáticamente esta realidad. Durante más de treinta años consecutivos, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha adoptado, por abrumadora mayoría, la resolución que exige el fin del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba. Este apoyo, indiscutiblemente amplio, demuestra que la oposición a esta política trasciende las diferencias ideológicas y se fundamenta en los principios fundamentales del Derecho Internacional, la soberanía estatal y la no injerencia en los asuntos internos. Cabe recordar que, en varias ocasiones, solo Estados Unidos e Israel han votado en contra del abrumador consenso internacional sobre este tema. La Unión Africana ha sido históricamente una voz firme en apoyo de Cuba. Los países africanos comprenden de primera mano el valor de la solidaridad internacional y han rechazado sistemáticamente tanto el bloqueo como la inclusión arbitraria de Cuba en la lista espuria de Estados patrocinadores del terrorismo elaborada por Estados Unidos. Dadas las difíciles circunstancias que atraviesa Cuba actualmente, esperamos seguir recibiendo el apoyo de amigos de todo el mundo. Esto no se trata solo de Cuba; se trata de defender principios esenciales del Derecho Internacional: soberanía, no injerencia, igualdad entre los Estados y el rechazo a las medidas coercitivas unilaterales. Asimismo, quisiera felicitar a Zimbabwe por su elección como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y desearle mucho éxito en el desempeño de sus responsabilidades.
Asimismo, extiendo un saludo fraterno al pueblo amigo de esta nación.
