Nicosia, Chipre, 17 de enero de 2026.- Quiso el destino que este sábado invernal y lluvioso en no pocos parajes de esta isla del mediterráneo oriental, un punto casi olvidado de la geografía chipriota se tornara canción, recuerdo, poesía, y hasta “vistió” sus mejores galas con fidelidad absoluta a la estandarte tricolor de la mayor de las Antillas; allí donde una cubanísima de pura cepa echara raíces y afianzara el amor por la familia que hoy atesora por casi cuatro décadas, fruto de la pasión por “lo suyo” y la añoranza por su tierra que le vio nacer.
Y a Kissousa llegó María del Carmen Puerto, una cienfueguera criollísima y auténtica nacida en 1961, a quien la vida le llevó a estudiar a partir de 1980 una carrera universitaria en Halle, antigua República Democrática Alemana, lugar donde encontró el amor que aún hoy acompaña sus días y los de sus seres queridos desde la chipriota y ultramoderna ciudad de Limassol.
Y a Kissousa arribamos: un pueblo localizado a 42 km al noroeste de la segunda ciudad más extensa de Chipre, ubicada en la costa sur del país, justo en la bahía de Akrotiri. Una villa construida en el margen del río Cha-Potami; cuyas aguas dieron vida a la construcción del pueblo, dando espacio y razones para que sus habitantes cultivaran todo tipo de cosechas y criar animales para sus necesidades diarias.
Cuentan que desde los tiempos antiguos y durante miles de años antes de 1960, la actividad principal de sus habitantes fue el cultivo de la uva y una amplia gama de sus derivados: el vino, la Zivania (bebida alcohólica local con un sabor muy especial y codiciado por los lugareños) así como dulces y confituras.
Kissousa le debe su nombre a la planta Kissos (que significa hiedra), una especie que hoy día se empeña en cubrir a las demás familias arborescentes que sobreviven a lo largo del río; en tanto, otros atribuyen su origen y construcción a los aqueos venidos de la Grecia continental hace más de 2000 años, quienes dedicaron el pueblo al dios Dionisio y a su planta sagrada: la hiedra.
Testigos del tiempo, allí sobreviven la iglesia de Kissousa, reconocida como la de los Santos Sergio y Baco, así como un enorme árbol en su patio principal cuya edad se estima en 800 años.
Un pueblo que inició su declive y abandono paulatino de sus habitantes, a partir de 1953 (Chipre aún era una colonia británica) cuando se tomó la decisión de llevarse el agua del enclave. Hoy Kissousa es el pueblo más pequeño de Chipre, con solo 5 habitantes permanentes.
Desde aquí, esta Licenciada en Matemática confiesa querer vivir en “un mundo con muchas cosas de Cuba y muchas cosas de otras partes del orbe (…) el mundo quiere respirar, no quiere guerras, odia las guerras.”
En Kissousa, casi compartimos otro “Sueño de Una Noche de Verano”. Un longevo equipo y disco de vinilo nos recordada a todos de dónde veníamos. “Causas y Azares” de Silvio Rodríguez puso sobre la mesa el tema del momento.
Yo soñé un agujero
bajo tierra y con gente
que se estremecía
al compás de la muerte,
al compás de la muerte.
“La humildad de mi país es única, no la invadan, no lo intenten, sería fatal para todos,”-comenta María del Carmen. “Dejen que sea el pueblo de Cuba el que decida su destino y el futuro propio”.
“Salí de Cuba en 1980 y vivo en Chipre desde 1986, soy la primera cubana residente en este país, y aun mi piel huele a Tartesio, un campito en el medio del país, mi tierra, mi Cuba.”
Embajada de Cuba en Chipre.
