Intervención de Consejero, José Ernesto Díaz Pérez, ante el Consejo General de la OMC, bajo el tema: Resultados de la MC14 y el Proceso de Reforma.

Señora Presidenta: 

Excelencias:

Deseo comenzar expresando nuestro reconocimiento a la labor del Presidente saliente, el Embajador Saqer Abdullah Almoqbel, por su dedicada labor. Asimismo, le damos bienvenida a usted, Embajadora Clare Kelly, como nueva Presidenta de este Consejo. 

Cuente con el apoyo constructivo de Cuba en sus labores.  

Reconocemos igualmente la labor desarrollada por Camerún durante la 14 Conferencia Ministerial.

Mientras el hambre, el analfabetismo y la crisis multidimensional del sistema internacional acechan a millones, la OMC debe fortalecer su labor como ente regulador del sistema multilateral de comercio, fomentando medidas que cierren las brechas existentes y protejan de manera prioritaria los intereses de los países en desarrollo.

Los resultados de la Decimocuarta Conferencia Ministerial (MC14), celebrada en marzo de 2026, han dejado claro que tenemos aún mucho por hacer. El proceso de reforma en el que estamos inmersos no puede ser un mecanismo para perpetuar las desigualdades; debe ser, en cambio, un acto de reparación para los países del Sur. 

Debemos preservar el consenso como la piedra angular en la toma de decisiones y una salvaguarda frente a tendencias fragmentadoras fuera de los marcos de la OMC que podrían profundizar la exclusión de los países en desarrollo.

El uso de medidas coercitivas unilaterales y la coerción tarifaria, no puede perpetuarse como un mecanismo de presión con fines políticos y hegemónicos.

En este contexto, Cuba denuncia las medidas ejecutivas anunciadas por la administración de Donald Trump el pasado 1 de mayo. Este nuevo acto de agresión, sumado a casi 70 años de cruel bloqueo y la Orden Ejecutiva del 29 de enero, son un intento cínico de asfixiar nuestra economía y de utilizar el dolor del pueblo cubano como moneda de cambio política. Estas medidas no son solo un ataque contra Cuba, son también una embestida a las normas multilaterales de comercio. al Derecho Internacional y una violación flagrante de la soberanía de los Estados.

Señora Presidenta:

Como parte del proceso de reforma, Cuba se opone a cualquier propuesta que menoscabe los principios de no discriminación e inclusividad. Se debe preservar el Trato Especial y Diferenciado (TED) como principio de la OMC. No podemos ignorar las abismales desigualdades de capacidad y las condiciones de partida de los Miembros.  

Valoramos prioritario la restauración del Órgano de Apelación, dentro del Órgano de Solución de Diferencias, lo que permitirá contar con un sistema de doble instancia, plenamente operativo, más justo y vinculante. Para ello apoyamos el establecimiento de una hoja de ruta consensuada para la plena restauración del Órgano de Apelación antes de la próxima Conferencia Ministerial.

Debemos continuar el seguimiento a los acuerdos de Conferencias Ministeriales anteriores en aras de fortalecer los avances obtenidos en diversas temáticas de interés común como la facilitación del comercio, agricultura, pesca, entre otros.

Sobre el Programa de Trabajo de Comercio Electrónico, advertimos la necesidad en primera instancia de cerrar la brecha digital y mejorar la asistencia técnica en esta materia. Para ello proponemos la creación de un fondo de asistencia técnica que fomente la creación de una infraestructura digital robusta en los países en desarrollo.  

El "Paquete de Yaundé" de la MC14 debe concluirse con celeridad, pero sin sacrificar las prioridades trazadas en la Declaración Ministerial. 

Señora Presidenta:

Cuba continuará defendiendo una OMC en la que el desarrollo, la equidad, la soberanía, el consenso y la inclusión sean principios rectores. 

El futuro del sistema multilateral de comercio dependerá de su capacidad para responder a las necesidades de todos sus Miembros.

Muchas gracias.

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