Intervención de Jesús Otamendiz Campos, ministro de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, en la sesión plenaria de la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo

Señor Presidente:

Nuestro saludo fraterno y solidario a todas las delegaciones.

Traigo ante esta Conferencia una denuncia sobre hechos muy graves.

Los trabajadores cubanos sufren las consecuencias de la guerra económica impuesta por Estados Unidos durante más de 6 décadas.

Ese bloqueo, el más abarcador y prolongado que haya conocido la humanidad, ha escalado exponencialmente este año, con medidas cada vez más agresivas y despiadadas.

Desde hace más de 5 meses, Estados Unidos impone a Cuba un bloqueo total de combustible, con consecuencias devastadoras. Todos los trabajadores cubanos están siendo gravemente afectados. Sin energía ningún país puede funcionar con normalidad.

Nuestro pueblo sufre prolongados cortes de electricidad, afectaciones en los servicios de salud, el sistema escolar, el transporte, la producción y distribución de alimentos, el abasto de agua potable y los servicios comunales, entre otros.

Los hospitales trabajan en condiciones límites. La falta de energía detiene el funcionamiento de las incubadoras, las máquinas de diálisis y los quirófanos. Se retrasan intervenciones urgentes y se agravan cuadros clínicos que requieren atención inmediata.

El costo humano es enorme. Los efectos son brutales.

El plan siniestro de Estados Unidos es crear una crisis humanitaria. Pretenden asfixiar al pueblo cubano para que ocurra un estallido social. Provocar escasez y penurias extremas a millones de personas con fines políticos, no es aceptable, en ninguna circunstancia.

Señor Presidente:

Implementar políticas públicas laborales avanzadas en este escenario, se ha convertido en una tarea titánica.

La informatización de la sociedad y la modernización del Servicio de Gestión de Empleo Territorial, piedras angulares del empleo decente, pleno y accesible, se enfrentan a restricciones por la falta de energía eléctrica.

Muchas actividades laborales no esenciales han tenido que ser pausadas. Hemos activado protocolos de emergencia para mitigar el impacto. Siempre que sea posible, se aplican alternativas como el teletrabajo, el trabajo a distancia y los ajustes en los horarios laborales.

Se buscan opciones para reubicar a los que quedan vacantes y garantizar su protección social. Cuando no queda otra alternativa que la interrupción laboral, en el primer mes de inactividad se asegura el 100% del salario y a partir del segundo mes, el 60%.

Fortalecemos el sistema de atención social para proteger a las personas en situación de vulnerabilidad. El número de trabajadores sociales se ha duplicado. El presupuesto de asistencia social crece y protege a más de 300 mil personas en todo el país.

Próximamente se presentará ante nuestro Parlamento la nueva legislación laboral. Como resultado de un amplio y democrático proceso de consultas con los trabajadores, que generó más de 96 mil propuestas de modificación, Cuba contará con un Código del Trabajo moderno, que ampliará derechos y garantías en todos los sectores laborales.

Nuestra mayor prioridad ha sido y siempre será, proteger a los trabajadores y sus familias. Nunca, ni en las mayores dificultades, el trabajador cubano quedará solo. Aún bajo asedio, en nuestro país la justicia social y los derechos laborales, son una conquista irrevocable.

Señor Presidente:

Estados Unidos amenaza con una agresión militar a Cuba. Para justificarla acude al pretexto de presentar a nuestro país como una amenaza que no es y como un Estado fallido que nunca ha sido.

No queremos un conflicto. Cuba es una nación de paz. Esperamos que prevalezca el diálogo en lugar de la confrontación.

Pero si ocurre una agresión militar, el pueblo cubano combatirá, hasta las últimas consecuencias, para defender su soberanía e independencia.

La comunidad internacional no puede contemplar pasivamente que se prive a todo un pueblo de sus formas de sustento, que se siga castigando a una población entera por motivaciones de dominación y que se amenace militarmente a un país sin justificación alguna. 

Hacemos un llamado a las naciones y trabajadores de todo el mundo, a impedir una agresión a Cuba, y a evitar que se imponga una catástrofe humanitaria a nuestro pueblo, por la vía de las armas o del bloqueo de combustible.

A nombre del gobierno y pueblo cubanos, concluyo expresando nuestra más profunda gratitud por las numerosas expresiones de solidaridad y apoyo recibidas por Cuba en esta Conferencia.

Muchas gracias.

 

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