Señor presidente,
Cuba reitera su compromiso con la Declaración y Programa de Acción de Viena. Al mismo tiempo, exhortamos a todos los Estados a cumplir con el espíritu y los postulados de este importante documento.
Hacemos este llamado, pues lamentablemente el tratamiento de forma global y de manera justa, equitativa y en pie de igualdad de todos los derechos humanos está aún lejos de alcanzarse. Por el contrario, países occidentales pretenden imponer su visión sobre esta temática como el único enfoque posible, sin tener en cuenta las particularidades nacionales y regionales, así como de los más diversos patrimonios históricos, culturales y religiosos.
Paradójicamente, en estos Estados proliferan tendencias xenófobas y discriminatorias. La apología del odio y de la intolerancia han alimentado el extremismo y los actos terroristas contra Estados soberanos, incluido contra sus representaciones diplomáticas en el exterior.
Algunos países occidentales promueven también prácticas nocivas en el tratamiento de los derechos humanos como la selectividad, la politización y mecanismos punitivos contra naciones que no se pliegan a sus intereses de dominación.
De igual manera, continúan imponiendo medidas coercitivas unilaterales, que son contrarias al Derecho Internacional y a la Carta de las Naciones Unidas, como el bloqueo que el gobierno de Estados Unidos mantiene contra Cuba, a pesar del abrumador reclamo internacional por su levantamiento.
Señor presidente,
Reafirmamos que es imperativo privilegiar el diálogo, la cooperación y el respeto mutuo, como única vía posible para la genuina promoción y protección de todos los derechos humanos.
Garantizar que la objetividad y la no selectividad sean las premisas que nos guíen en el examen de las cuestiones de derechos humanos, es la mejor forma de ser consecuentes con el espíritu de la Declaración y Programa de Acción de Viena y con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Muchas gracias.
