Señor Presidente:
Resulta paradójico, preocupante e inaceptable, que en un mundo cada vez más globalizado, aumenten vertiginosamente la xenofobia, el racismo, la discriminación, los discursos de odio y la violencia contra los migrantes, principalmente en los países desarrollados
En lugar de potenciar la contribución de los migrantes como una fuerza económica y social activa, se promueven políticas anti inmigrantes y se reproducen estereotipos que los marginan.
Observamos con vergüenza el trato violento y discriminatorio contra los migrantes en los Estados Unidos, y el uso políticamente motivado por ese país de las deportaciones masivas y racista de migrantes, en violación flagrante de sus derechos humanos.
Igualmente, compartimos la preocupación del Relator Especial sobre la creciente tendencia a incluir a niños en las deportaciones realizadas por Estados Unidos a terceros países. Estas deportaciones ocurren frecuentemente tras periodos prolongados de reclusión en condiciones precarias. Urge poner fin a estas prácticas.
El diálogo y la cooperación son las únicas vías para fomentar y garantizar una migración regular, ordenada y segura, con pleno respeto a los derechos humanos de los migrantes.
Muchas gracias.
