Señor Presidente:
La labor de los genuinos defensores de derechos humanos, no es solo importante, es imprescindible.
Nos enorgullece contar con muchos en nuestro país. Participan de manera activa en el diseño, ejecución y evaluación de políticas y programas con gran impacto social.
Varios han sido merecidamente premiados por la sociedad civil cubana, con el acompañamiento del sistema de Naciones Unidas.
Es lamentable e inaceptable que algunos pretendan hacer pasar por defensores de los derechos humanos a personas que claramente no merecen ese noble calificativo.
No son defensores de los derechos humanos los que quebrantan la legalidad, atentan contra el orden constitucional libremente escogido por los ciudadanos, promueven la violencia y actúan al servicio de potencias extranjeras, que los alquilan para promover sus agendas injerencistas de cambio de régimen. Tales conductas no son permisibles en ningún Estado de Derecho.
Están bien documentadas y las pruebas son irrebatibles, las acciones que durante años ha realizado el gobierno de Estados Unidos, utilizando como fachada la supuesta protección de los derechos humanos y la democracia, para subvertir el orden constitucional en Cuba y otros países.
La noble causa de los derechos humanos no se puede manipular en función de retorcidos intereses políticos.
Siempre tendrán nuestro apoyo los verdaderos defensores de derechos humanos, que merecen protección y reconocimiento en todo el mundo.
Muchas gracias.
