Señor presidente:
Coincidimos con la Relatora Especial en que la era digital ha trasformado el ejercicio de la libertad de expresión.
Los fabulosos avances del ámbito digital y de la inteligencia artificial están siendo secuestrados. Unos pocos consorcios transnacionales, dueños de las principales plataformas tecnológicas, nos imponen sus sistemas operativos y aplicaciones y controlan, con sus algoritmos, los contenidos que vemos, leemos y escuchamos.
Los datos digitales, uno de los más preciados recursos en la actualidad, son usados para influir sin límite ético en la conducta humana.
Es impostergable un nuevo orden mundial de la información y las comunicaciones.
La amenaza de agresión militar y el criminal bloqueo económico de los Estados Unidos contra nuestro país, se combinan con una calumniosa campaña mediática y comunicacional de intoxicación que proyecta una imagen falsa de la realidad cubana, con incitaciones cotidianas a la violencia y la sedición.
Esta cruzada mediática, que se realiza fundamentalmente desde plataformas financiadas y asentadas en territorio estadounidense, es incompatible con la libertad de expresión y el derecho a la información que supuestamente preconizan.
El ejercicio de la libertad de opinión y expresión, como establece el Derecho Internacional, no justifica la violación de otros derechos individuales o colectivos. En ese contexto, reiteramos nuestra condena a los discursos y actos de odio que promueven la violencia e intolerancia.
Las constantes censuras contra las cuentas de medios públicos y usuarios cubanos en redes sociales, críticos de las campañas contra nuestro país, violan el derecho a la libre expresión de los cubanos y demuestran la subordinación de las grandes plataformas a los arbitrios del gobierno estadounidense.
Cuba continuará abogando por una conducta responsable de todos los actores en el manejo de la información y por un modelo de gobernanza de internet democrático y participativo.
Muchas gracias.
