Señor Presidente:
Cuba se opone al uso indiscriminado e irresponsable de las minas antipersonales, y comparte plenamente las legítimas preocupaciones humanitarias asociadas a las afectaciones que provoca ese tipo de uso en la población civil y la economía de muchas naciones.
Nuestro país es Estado Parte de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, incluyendo su Protocolo II sobre minas antipersonales, y cumple estrictamente las prohibiciones y restricciones que establece dicho instrumento.
Cuba no comparte la posición que promueve una supuesta incompatibilidad, en toda circunstancia, entre las minas antipersonales y los derechos humanos. En nuestra opinión, ese enfoque es factualmente incorrecto.
De hecho, el enfoque de prohibición total de las minas antipersonales no tiene consenso a nivel internacional, como se refleja en las votaciones divididas sobre el tema que se registran cada año en la Asamblea General de la ONU.
Es conocido que Cuba tiene emplazadas minas, con fines estrictamente defensivos, en el perímetro alrededor de la Base Naval de Guantánamo, territorio cubano ilegalmente ocupado por el gobierno de los Estados Unidos y allí las mantendremos mientras sea necesario.
Esas minas se han emplazado cumpliendo estrictamente las disposiciones del Protocolo II, en zonas debidamente señalizadas y protegidas por cercas perimetrales, sin afectaciones para la población civil.
Mientras continúen la hostilidad y las amenazas de agresión militar de los Estados Unidos, nuestro país no podrá renunciar a la posesión y uso responsable de las minas para la preservación de su soberanía e integridad territorial, en correspondencia con el derecho de legítima defensa reconocido en la Carta de las Naciones Unidas.
El ejercicio del derecho de legítima defensa mediante el uso responsable de las minas, es totalmente compatible con el pleno respeto y protección de los derechos humanos.
Muchas gracias.
