Señor Moderador:
Tal y como se reconoce en el documento presentado, el derecho de la guerra naval requiere adaptarse a las realidades de los conflictos modernos, para que pueda cumplir con eficacia su función protectora.
Los tratados vigentes que se refieren específicamente a la guerra naval, en buena medida han quedado desactualizados con la rápida modernización y creciente complejidad de las operaciones marítimas.
Cuba apoya la prohibición, en toda circunstancia, de la persecución, ataque, bloqueo o captura de embarcaciones que transporten combustible, suministros médicos, alimentos y otros insumos esenciales.
Saludamos que se identifique la prevención del hambre, la inseguridad alimentaria y la inanición, como componente esencial de la obligación de los Estados, bajo el Derecho Internacional Humanitario, de salvaguardar el bienestar, la seguridad y la protección de la población civil.
Apreciamos la referencia a que los civiles y los bienes civiles en tierra y en el mar no pueden ser atacados, bajo ninguna circunstancia y deben ser protegidos contra los peligros de la guerra naval, incluidos los bloqueos y el hambre.
Valoramos la protección otorgada a la infraestructura civil submarina y al medio ambiente marino frente a los efectos de la guerra naval, reconociendo su carácter transfronterizo y su importancia para la conectividad y el bienestar de todas las naciones, especialmente las insulares y archipelágicas.
Cuba apoya la protección de los civiles y los bienes civiles en el mar mediante los principios de distinción, proporcionalidad y precaución, así como el respeto a la neutralidad marítima y a los derechos de los Estados archipelágicos y costeros.
Nuestra delegación continuará contribuyendo de manera constructiva a este proceso y seguirá respaldando la labor del Grupo de Trabajo.
Muchas gracias.
