Señor Presidente:
Coincidimos con la Relatora Especial en que la educación es un derecho humano fundamental, indispensable para la realización de los demás derechos. Es un pilar esencial para el desarrollo sostenible y la prosperidad de cualquier nación.
Para el Estado cubano la educación es una altísima prioridad, a la que se dedica el 20% del presupuesto nacional. En nuestro país se garantiza el acceso universal y gratuito a todos los niveles de enseñanza.
El despiadado cerco económico que Estados Unidos impone a Cuba, recrudecido con un brutal bloqueo total de combustibles desde hace más de 5 meses, afecta gravemente al sistema educativo.
La falta de energía ha obligado a reorganizar los programas de estudio ocasionando una notable disminución en el número de horas de clases, lo que afecta la calidad de la enseñanza. Cerca del 40% de los alumnos han tenido que asistir a clases de forma intermitente.
La educación universitaria suspendió las clases presenciales y sus estudiantes se vincularon a actividades socio-comunitarias.
Muchos de nuestros niños, sus familias y los maestros, se ven obligados a caminar largas distancias por la falta de transporte ante la escasez de combustible.
Fue necesario el cierre anticipado del curso escolar este año, varias semanas antes de lo previsto.
Nuestro sistema de educación especial sufre también el impacto. Las cifras lo demuestran. 9 minutos de bloqueo le cuestan a Cuba 280 mil dólares, que equivalen al costo de las sillas de ruedas eléctricas y convencionales que se requieren para atender las necesidades del sistema de educación especial del país.
10 minutos de bloqueo equivalen a los 143 mil dólares necesarios para cubrir la demanda de prótesis auditivas para los niños y adolescentes en situación de discapacidad que cursan la educación especial.
