Señor Presidente:
Como bien plantea la Relatora en su informe, las medidas coercitivas unilaterales que se imponen contra Cuba tienen un impacto negativo sobre las madres.
El bloqueo económico de Estados Unidos, recrudecido al extremo con medidas cada vez más despiadadas, incluyendo desde hace 5 meses un brutal cerco energético es un acto ilegal de violencia con consecuencias devastadoras.
Nuestras mujeres y niñas sufren día a día prolongados cortes de electricidad, dificultades con los alimentos, el agua, el transporte, los servicios comunales, y todos servicios básicos.
Los hospitales trabajan en condiciones límites. La falta de energía detiene el funcionamiento de las incubadoras para los recién nacidos, las máquinas de diálisis y los quirófanos.
La tasa de mortalidad infantil se ha duplicado, pasando de 4 a 9,2 por cada 1 000 nacidos vivos. La tasa de supervivencia de las niñas y niños con cáncer descendió de 85% a 65%.
Se dificulta la atención médica a 34 mil embarazadas y a los casi 5 millones de personas que viven en Cuba con enfermedades crónicas, muchos de ellas mujeres y niñas.
El plan siniestro de Estados Unidos es crear una crisis humanitaria para que ocurra un estallido social.
El Consejo no puede contemplar pasivamente que esta política de asfixia continúe provocando, escasez, privaciones y penurias extremas a todo un pueblo, incluyendo millones de mujeres y niñas, por razones políticas.
Muchas gracias.
