Intervención del Consejero José Ernesto Díaz Pérez en la sesión plenaria de la Conferencia de Desarme.

Señora Presidenta:

La delegación cubana reconoce y saluda sus esfuerzos para adoptar una decisión que permita comenzar, a la brevedad posible, las labores sustantivas de esta Conferencia. Le reiteramos todo nuestro apoyo.

Cuba aboga por la adopción de un Programa de Trabajo balanceado que refleje adecuadamente las prioridades globales en materia de desarme. De no ser ello posible, impulsar las labores de los cinco Órganos Subsidiarios sería lo mínimo a lo que podemos aspirar. 

En ese contexto, debemos llegar sin más demora a un acuerdo respecto a una lista detallada lista de temas que sirva como guía para los debates. 

Señora Presidenta:

El pasado 29 de enero el Presidente Donald Trump emitió una orden ejecutiva contra Cuba, en la que se declara una supuesta emergencia nacional en los Estados Unidos, en virtud de la cual el gobierno de ese país podrá imponer aranceles comerciales a las importaciones de productos provenientes de países que suministren petróleo a Cuba. 

Para justificar una acción tan extrema, se esgrime en el texto de la referida orden una lista extensa de mentiras y acusaciones difamatorias contra Cuba. Destaca entre ellas la absurda aseveración de que Cuba constituye una "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional de los Estados Unidos. 

El propio Presidente de los Estados Unidos y su gobierno, están conscientes de que nadie o muy pocos pueden creer argumentos tan mendaces, pero no les importa. Así es su desprecio por la verdad, la opinión pública y la ética gubernamental cuando se trata de avalar su agresión contra Cuba.

Como todo el mundo conoce, Cuba no constituye amenaza alguna para los Estados Unidos, sus intereses nacionales o el bienestar de los ciudadanos de ese país que, además, siempre han sido tratados con respeto y hospitalidad cuando su gobierno les ha permitido visitar nuestra Isla. 

Cuba no amenaza o agrede a país alguno. Es un país de paz, solidario y cooperativo, dispuesto a ayudar y contribuir con otros Estados.

Cuba no alberga bases militares o de inteligencia extranjeras y rechaza la caracterización de ser una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos. Tampoco ha apoyado ninguna actividad hostil contra ese país ni permitirá que nuestro territorio se utilice contra otra nación. 

Cuba condena de manera inequívoca el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, al tiempo que ha reafirmado su compromiso de cooperar con los Estados Unidos y otras naciones para fortalecer la seguridad regional e internacional. Declaramos categóricamente que Cuba no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas. 

Está ampliamente documentada la disposición histórica de Cuba a sostener con el gobierno de los Estados Unidos un diálogo serio, responsable, basado en el Derecho Internacional, en la igualdad soberana, en el respeto mutuo, en el beneficio recíproco, sin injerencia en los asuntos internos y con absoluto respeto a la independencia y a la soberanía de los Estados.

Con esta orden ejecutiva el gobierno de los Estados Unidos, a través del chantaje, la amenaza y la coerción directa a terceros países, consolida una forma peligrosa de conducir la política exterior por vía de la fuerza y de ejercer sus ambiciones para garantizar su hegemonismo. 

Estamos ante otra violación flagrante del Derecho Internacional que contraviene, además, la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Se ratifica que es el gobierno de los Estados Unidos el que atenta contra la seguridad, la estabilidad y la paz de la región y del mundo.

Se confunde el gobierno de los Estados Unidos cuando confía en que, con la presión económica y el empeño en provocar sufrimiento a millones de personas, se va a doblegar la determinación del pueblo cubano de defender la soberanía nacional y de impedir que Cuba caiga, una vez más, bajo el dominio estadounidense.

Enfrentaremos la nueva arremetida con firmeza, ecuanimidad y seguridad de que la razón está absolutamente de nuestra parte. 

Nadie está a salvo de las aspiraciones expansionistas del gobierno de los Estados Unidos. La comunidad internacional, incluyendo la Conferencia de Desarme, no puede permanecer en silencio ante tan graves actos de amenaza a la paz y la seguridad internacional. 

 

Muchas gracias.

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