Señor Presidente:
Los actos de intimidación contra las organizaciones o personas que colaboran de forma legítima con las Naciones Unidas en el ámbito de los derechos humanos, son inadmisibles y merecen la condena enérgica de todos los Estados.
Se han documentado múltiples actos de acoso, intimidación y represalia contra quienes en Estados Unidos alzan su voz en contra de las criminales e ilegales medidas coercitivas unilaterales que se le imponen a Cuba y hacen llegar estas opiniones a los mecanismos de Naciones Unidas
Quienes desde Estados Unidos viajan a Cuba en delegaciones solidarias o participan en demostraciones de rechazo al bloqueo, con frecuencia son objeto de escrutinio, hostigamiento y campañas de descrédito. Las autoridades estadounidenses buscan crear un clima de miedo y autocensura.
Denunciamos el acoso y las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos contra la Relatora Especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, en represalia por defender a las víctimas del genocidio en Gaza.
Otros titulares de mandato del Consejo también sufren las presiones de Washington, incluyendo mediante el chantaje con las visas para sus viajes de trabajo a la sede de la ONU en Nueva York.
Estas acciones no son aisladas. Forman parte de un patrón de agresiones del gobierno de Estados Unidos contra la ONU.
En diferentes partes del mundo, muchos movimientos sociales, líderes juveniles, migrantes y personas afrodescendientes que colaboran con el sistema de Naciones Unidas, son víctimas de acoso, amenazas y represalias. Esta realidad no queda debidamente reflejada en el informe presentado.
Reiteramos que los informes sobre esta cuestión deben ser objetivos, no politizados y elaborados a partir de fuentes creíbles y verificables.
Muchas gracias.
