Señor Presidente:
Cuba comprende las legítimas razones que han motivado la presentación del proyecto de resolución L.38 por parte de los Estados Miembros del Consejo de Cooperación del Golfo y Jordania.
Apoyamos firmemente el llamado a respetar la soberanía, integridad territorial y seguridad de esos Estados. Los ataques contra objetivos civiles en cualquier país son inaceptables. El Derecho Internacional y el Derecho Internacional Humanitario deben ser respetados por todos los países, en todas las circunstancias.
Esas naciones no deberían tener que afrontar las consecuencias de una guerra que nunca debió comenzar. Son víctimas de la espiral de violencia derivada de una agresión ilegal e irresponsable iniciada por los Estados Unidos e Israel.
Es injusto y lamentable que ahora se vean afectados por el conflicto países que realizaron importantes esfuerzos diplomáticos para evitarlo.
Por las razones expuestas, la delegación cubana se sumará al consenso sobre el proyecto de resolución.
Al mismo tiempo, quisiéramos dejar registrada nuestra posición respecto al alcance del proyecto que, tal y como expresamos en las consultas, no aborda el contexto de la actual crisis en toda su magnitud e integralidad.
Las evidencias son incuestionables. Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque militar contra esa nación desde el pasado 28 de febrero, quebrantando su soberanía e integridad territorial, en flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional.
Una vez más, Estados Unidos e Israel han puesto en grave peligro la paz, la estabilidad y la seguridad regional e internacional.
Este Consejo debe condenar en los términos más enérgicos esa agresión y exigir su cese inmediato.
Los actuales acontecimientos no son hechos aislados; son continuidad de la situación prevaleciente por muchos años en la región, marcada por la política agresiva y expansionista de Israel, que siempre ha contado con el incondicional respaldo militar, financiero y político de los Estados Unidos.
Son los mismos responsables del genocidio contra el pueblo palestino, a quienes le impiden ejercer su legítimo derecho a la autodeterminación.
La delegación cubana enfatiza que el hecho de que esta resolución, por su limitado alcance, no mencione a los principales responsables, en modo alguno puede ser interpretado por quienes iniciaron esta guerra ilegal, Estados Unidos e Israel, como una legitimación de su agresión, ni como una autorización para continuar violando con impunidad la Carta de la ONU, el Derecho Internacional y el Derecho Internacional Humanitario.
Cuba reitera su llamado a favor de las relaciones de paz y amistad entre todas las naciones del Medio Oriente. La moderación, el diálogo y el principio de buena vecindad, deben prevalecer en este delicado momento.
Muchas gracias
